El deporte, ¿un sector perseguido?
En el informe de actualización nº 230 sobre la enfermedad por el coronavirus (COVID-19) que difundió el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias el pasado 16 de octubre de 2020 se publicaron datos alentadores para el sector deportivo, ya que refuerzan el mensaje de que tomando todas las medidas de precaución adecuadas, la práctica físico-deportiva parece segura. Según esos datos, en las actividades deportivas se han reportado 24 brotes acumulados, es decir, un 0,90% sobre los brotes del ámbito social y un 0,28% sobre el total (8.488 brotes). Este porcentaje disminuye si se analiza según los casos, 179 en actividades deportivas, que sobre el ámbito social representa un 0,83% y sobre el total un 0,22%. Según apunta el COLEF, el concepto ‘actividades deportivas’ de este informe no aclara qué subsectores incluye (competición institucionalizada, deporte escolar, recreación sociodeportiva, fitness, turismo activo, etc.) o si estas actividades se realizan en una instalación, en una organización, con supervisión, etc. La amplitud y transversalidad del deporte hace que estas cifras necesiten ser desgranadas para que los políticos puedan tomar las decisiones más adecuadas a la hora de implementar medidas en unas u otras actividades deportivas. Por ejemplo, ¿los brotes reportados en el deporte profesional se han incluido en el apartado de actividades deportivas, ámbito social, o dentro de alguno de los ítems del ámbito laboral? Ahora bien, teniendo solamente estos datos, en España las actividades deportivas no representan un riesgo de contagio destacado, por lo que a priori parece que los planes de contingencia y los protocolos anti-covid en el sector están resultando efectivos. Pese a ello, y ante la nueva declaración del Estado de Alarma por parte del Gobierno, y con responsabilidad de aplicación de medidas por parte de las administraciones autonómicas, parece que el deporte sigue siendo un sector perseguido, y no aliado, ante la pandemia del coronavirus. En Cataluña, por ejemplo, no solo se han aplicado limitaciones de movilidad al igual que en otros lugares de España, sino que se añaden medias restrictivas en el caso de la actividad deportiva y de ocio como: aplazamiento de todas las competiciones deportivas a excepción de las estatales e internacionales profesionales, que serán sin asistencia de público; cierre de todas las instalaciones deportivas excepto las de alto rendimiento y de competición o entrenamiento profesional; se permiten las actividades deportivas individuales al aire libre; y suspensión de toda actividad deportiva y de ocio infantil, deporte escolar y extraescolares deportivas fuera del horario lectivo, con excepción de las que se realicen dentro del horario lectivo y manteniendo grupos burbujas del centro educativo. El sector deportivo catalán ya ha manifestado su desacuerdo, y solicita ser declarado un servicio esencial, pues el deporte y la práctica de la actividad física incide directamente en la mejora de la salud, en la educación y la formación, en la inclusión social de colectivos desfavorecidos y en la lucha por la integración social y la igualdad de oportunidades. En un manifiesto público señalan que las entidades y clubes deportivos hace meses que trabajan para que la práctica deportiva sea segura, siguiendo unos protocolos específicos para cada deporte e instalación deportiva. El deporte en Cataluña se desarrolla con límites de aforo, control de accesos y trazabilidad de los practicantes, bajo la gestión de grupos estables y en condiciones de total higiene y desinfección.

