La calidad del cloruro sódico: un factor determinante en los equipos de electrólisis
Por: Departamento Técnico de Salins.
La electrólisis salina se ha consolidado como uno de los sistemas de desinfección de agua más utilizados en piscinas residenciales y colectivas. Su capacidad para generar cloro activo in situ, a partir de cloruro de sodio disuelto en el agua, permite reducir el almacenamiento y la manipulación de productos químicos, ofreciendo un tratamiento eficaz, seguro y más sostenible. No obstante, el rendimiento de un sistema de cloración salina no depende exclusivamente del equipo de electrólisis. La calidad del cloruro de sodio empleado constituye un factor determinante para garantizar la eficiencia del proceso electroquímico, preservar la vida útil de las células electrolíticas y minimizar las necesidades de mantenimiento de la instalación.
En un contexto en el que los fabricantes de equipos demandan mayores prestaciones y fiabilidad, la utilización de sales específicamente desarrolladas para aplicaciones de electrocloración adquiere un papel cada vez más relevante.
La influencia de la calidad de la sal en la electrólisis
El principio de funcionamiento de un clorador salino consiste en transformar el cloruro de sodio (NaCl) disuelto en el agua en cloro activo mediante un proceso electroquímico. Para que esta reacción se produzca de forma estable y eficiente, la materia prima debe presentar unas características físico-químicas muy concretas.
Una sal de elevada pureza favorece la generación continua de cloro, mientras que la presencia de determinados compuestos minerales o elementos metálicos puede afectar al funcionamiento del sistema. Componentes como el calcio, el magnesio o los sulfatos pueden favorecer la formación de incrustaciones, reduciendo la eficiencia de las células electrolíticas y aumentando la frecuencia de las operaciones de limpieza.
Del mismo modo, la presencia de hierro, cobre o manganeso, incluso en concentraciones reducidas, puede influir negativamente en el comportamiento del sistema a largo plazo. Por este motivo, los fabricantes de equipos de cloración salina establecen requisitos cada vez más exigentes respecto a la composición del cloruro de sodio utilizado.
Además de la composición química, aspectos como la resistencia mecánica de las pastillas, la uniformidad de la granulometría y la velocidad de disolución también contribuyen a garantizar una concentración homogénea de sal en el agua y un funcionamiento estable del proceso de electrólisis.

La creciente implantación de la electrólisis salina ha incrementado la necesidad de emplear sales con elevados niveles de pureza y parámetros químicos controlados, capaces de garantizar la eficiencia del proceso y el cumplimiento de la normativa europea
Normativa y requisitos técnicos
La creciente implantación de la electrocloración ha venido acompañada del desarrollo de normas europeas que establecen los criterios de calidad del cloruro de sodio destinado al tratamiento del agua.
Entre las principales referencias técnicas destacan la UNE-EN 16401, que regula el cloruro de sodio utilizado en sistemas de electrocloración para el tratamiento del agua de piscinas, y la UNE-EN 14805 Tipo 1, aplicable al cloruro de sodio destinado a la generación electroquímica de cloro mediante tecnologías sin membrana. Asimismo, la UNE-EN 973 Calidad A establece los requisitos para el cloruro de sodio empleado en el tratamiento del agua destinada al consumo humano.
Estas normas fijan especificaciones relacionadas con la pureza del NaCl, el contenido máximo de determinados metales, el nivel de humedad, la presencia de impurezas insolubles y otros parámetros que pueden influir en el correcto funcionamiento de los equipos de tratamiento del agua.
Paralelamente, el Reglamento Europeo de Biocidas (UE) nº 528/2012 establece que el cloruro de sodio utilizado como precursor para la generación in situ de cloro activo debe cumplir determinados requisitos regulatorios, siendo el registro en la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) un aspecto de especial relevancia para determinadas aplicaciones.

Desarrollo de soluciones específicas para la cloración salina
La evolución tecnológica del sector ha impulsado el desarrollo de sales diseñadas específicamente para responder a las exigencias de los sistemas modernos de electrocloración.
En este contexto, Grupo Salins, con más de 160 años de experiencia en la producción y transformación de sal y presencia industrial en Europa, ha desarrollado Regenia Pool Nature Dry Pro In Situ, una sal vacuum seca destinada a la generación electroquímica de cloro mediante tecnologías sin membrana.
Fabricada en la planta de Varangéville (Francia), esta solución presenta un contenido de cloruro sódico superior al 99,9%, acompañado de niveles muy reducidos de hierro, cobre y manganeso (≤2 mg/kg), sin incorporación de tratamientos antiapelmazantes. Estas características permiten cumplir simultáneamente los requisitos establecidos por las normas UNE-EN 16401 Calidad A, UNE-EN 14805 Tipo 1 y UNE-EN 973 Calidad A.
El producto se obtiene mediante un proceso de compresión que proporciona una elevada resistencia mecánica a las pastillas, minimizando la generación de finos durante el transporte y la manipulación y favoreciendo una disolución homogénea en el agua.
Adicionalmente, Grupo Salins dispone del registro de su precursor de sustancia activa biocida en la ECHA para las aplicaciones PT2, PT5, PT11 y entre otras, garantizando el cumplimiento del marco regulatorio europeo para el uso del cloruro de sodio como precursor en la generación in situ de cloro activo.
Conclusión
La creciente especialización de los sistemas de tratamiento de agua hace que la elección del cloruro de sodio vaya mucho más allá de un simple criterio de suministro. La pureza de la sal, el control de sus parámetros químicos, el cumplimiento de la normativa europea y la trazabilidad del producto influyen directamente en la eficiencia del proceso de electrólisis, en la reducción de las tareas de mantenimiento y en la durabilidad de los equipos.
En este escenario, las soluciones desarrolladas específicamente para aplicaciones de cloración salina representan un paso adelante en la optimización del tratamiento del agua, aportando un mayor nivel de seguridad técnica y contribuyendo a un funcionamiento más eficiente y fiable de las instalaciones..
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