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Ahogamientos en piscinas: un problema a evitar con medidas adecuadas

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Por: Redacción Piscinas Hoy.

El ahogamiento es una de las principales causas de muerte accidental en el mundo, especialmente en niños pequeños. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen más de 320.000 muertes por ahogamiento, muchas de ellas en piscinas residenciales y recreativas. A pesar de las alarmantes estadísticas, la mayoría de estos incidentes pueden prevenirse con educación, supervisión y la implementación de medidas de seguridad adecuadas.

El ahogamiento es un fenómeno rápido y silencioso. A menudo se piensa que una persona que se está ahogando lo hace de manera ruidosa, gritando o pidiendo ayuda, pero en muchos casos, esto no ocurre. Las víctimas pueden hundirse en cuestión de segundos sin que nadie lo note. Esto es especialmente peligroso en el caso de los niños, ya que su curiosidad y falta de habilidades para nadar los colocan en situaciones de alto riesgo.

El ahogamiento es una de las tres primeras causas de mortalidad por causa accidental en España y ya es la segunda en el mundo, tan solo por detrás de los accidentes de tráfico. Según datos recogidos en Ahogamientos.com (https://ahogamientos.blogspot.com), red de expertos y referencia científica en ahogamientos en nuestro país promovida por SOS Segovia, el ahogamiento en el medio acuático es un problema que causa un promedio anual de 500 personas fallecidas y 600 hospitalizadas según datos oficiales del INE y más de 20.000 rescates anuales tan solo en las playas españolas.

Con datos de 2024, los fallecidos por ahogamiento en lo que llevamos de año son 437, un 81% hombre y el 19% mujeres. El 70% de los incidentes se produjeron en playas o en el entorno marino, y un 16% en aguas interiores. Apenas un 6% lo fueron en piscinas, en su mayoría (4%) en las piscinas públicas. No obstante, centrando los datos en menores de edad, el ahogamiento de los más pequeños se produce principalmente en entornos domésticos (casi el 50% en piscinas, de cualquier tipo) y principalmente por falta de supervisión adulta (Tabla 1).

Tabla 1. Distribución de los fallecimientos de menores. Agosto 2024.
Fuente: Ahogamiento.com

Localización fallecidos menores Total
Piscinas domésticas no vigiladas 8
Piscinas públicas con vigilancia 5
Piscinas de equipamientos hoteleros y similares 2
Piscinas urbanización o privadas no vigiladas 1
Ríos, canales y similares 6
Playas con vigilancia 4
Embalses y pantanos 4
Playas sin vigilancia 3
Franja costera o alta mar 1
Total 34

En las piscinas, las causas de ahogamiento son fundamentalmente tres: falta de habilidades de natación, conductas de riesgo y patologías. A estas hay que añadir la falta de supervisión paterna en el caso de los menores y fallos en la adecuada vigilancia o detección en las actividades organizadas. Por otro lado, en los ahogamientos en piscinas públicas, un entorno controlado y con presencia de socorristas, cabe suponer que también interviene en cierta medida el diseño del operativo de socorrismo, la competencia del socorrista y cómo se realizan las rutinas de vigilancia.

La natación recreativa, es decir, el baño de ocio, es la principal actividad que realizaban las víctimas en el momento de sufrir un incidente de ahogamiento. Ello puede ser un indicador de que se rebaja el nivel de atención en la seguridad personal y las medidas de autoprotección frente al ahogamiento. También la navegación y realizar actividades deportivas o recreativas cerca o en el agua suponen una alta posibilidad de sufrir un incidente (caídas al agua en piscinas y otros entornos acuáticos), incluidos los accidentes de tráfico en los que los vehículos se precipitan en el agua.

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Del estudio preliminar de estos datos sobresalen varios hallazgos significativos, entre ellos:

  • Los varones se ahogan en una proporcional tres veces superior a las mujeres en cualquier grupo de edad.
  • Hay una pauta clara de mayoría de ahogamientos en playas, frente al resto de medios acuáticos (piscinas, ríos, aguas interiores, etc.), evidentemente por la mayor afluencia y exposición de las personas.
  • La mayoría de los ahogamientos se producen en Canarias, Comunidad Valenciana, Galicia y Andalucía. Por lógica, Canaria presenta un patrón de ahogamientos más uniforme durante todo el año, mientras que el resto de las comunidades muestra patrones claramente más estacionales.
  • Los niños sufren incidentes principalmente en las piscinas domésticas y en prácticamente todos los casos de incidentes en menores hay un fallo en la supervisión adulta.
  • La realización de un rescate y una RCP temprana efectiva y, sobre todo, la presencia de servicio de socorrismo tiene una influencia decisiva en la mejora del pronóstico de las víctimas.
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Factores de riesgo de ahogamiento

Existen varios factores que aumentan el riesgo de ahogamiento en piscinas:

  • Falta de supervisión. La supervisión insuficiente o inadecuada es la causa más común de ahogamiento en niños. Aunque los padres o cuidadores estén cerca, la falta de atención plena puede ser fatal. Un niño puede deslizarse hacia el agua en segundos, y un breve momento de distracción, como revisar el teléfono o conversar, puede tener consecuencias devastadoras.
  • Acceso sin restricciones al agua. Las piscinas que no están debidamente aseguradas con barreras o cercas permiten que los niños accedan al agua sin que los adultos se den cuenta. Las piscinas sin tapas en los desagües también representan un peligro, ya que la succión puede atrapar a una persona bajo el agua.
  • Falta de habilidades de natación. Muchas personas, especialmente niños, no saben nadar o carecen de las habilidades necesarias para mantenerse a flote en situaciones peligrosas. La capacitación en natación es crucial, ya que proporciona las herramientas básicas para enfrentar emergencias acuáticas.
  • Consumo de alcohol o drogas. El uso de sustancias como el alcohol y las drogas en entornos acuáticos aumenta significativamente el riesgo de accidentes. El alcohol puede reducir la coordinación, el juicio y el tiempo de reacción, lo que hace más difícil prevenir o reaccionar adecuadamente ante situaciones de riesgo.
  • Condiciones médicas subyacentes. Las afecciones como la epilepsia, enfermedades cardíacas o problemas respiratorios también pueden aumentar el riesgo de ahogamiento. Las personas que padecen estas condiciones deben tomar precauciones adicionales, como evitar nadar solas o asegurarse de que haya un salvavidas cerca.
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Grupos de riesgo

El ahogamiento en piscinas afecta a personas de todas las edades, pero ciertos grupos son particularmente vulnerables. Los niños menores de cinco años representan el grupo de mayor riesgo de ahogamiento no intencional en piscinas. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en Estados Unidos, en este grupo de edad, el ahogamiento es la principal causa de muerte accidental.

Así mismo, los adolescentes y adultos jóvenes también corren riesgos, especialmente aquellos que participan en actividades acuáticas recreativas sin la debida preparación o bajo la influencia de alcohol o drogas. En este grupo, los varones tienen más probabilidades de ahogarse que las mujeres, debido a que, en promedio, los hombres tienden a participar en actividades más riesgosas y a sobreestimar sus habilidades en el agua.

 

Estrategias de prevención

La prevención es la clave para reducir el número de ahogamientos en piscinas. A continuación, se presentan algunas estrategias esenciales:

  • Supervisión constante y activa. La vigilancia constante es fundamental, especialmente cuando se trata de niños. Los adultos deben mantener siempre a los niños a la vista, estando atentos y cerca del agua. Esto incluye evitar distracciones, como el uso del teléfono o conversaciones que desvíen la atención de los niños en la piscina. La regla de oro es que si no hay un adulto supervisando activamente, nadie debería estar en el agua.
  • Cercas, vallas y barreras de protección. Las piscinas residenciales deben estar completamente cercadas con barreras de al menos 1,2 m de altura, con puertas de cierre automático. Estas medidas pueden evitar que los niños accedan al área de la piscina sin supervisión. Además, se recomienda el uso de alarmas que alerten a los adultos si alguien entra al área de la piscina sin permiso.
  • Capacitación en natación y seguridad acuática. Aprender a nadar es una habilidad que salva vidas. Los niños, desde una edad temprana, deben recibir clases de natación y ser entrenados en técnicas de seguridad acuática. Además de aprender a nadar, los niños deben ser educados sobre los peligros del agua, las corrientes subacuáticas y cómo pedir ayuda en caso de emergencia.
  • Equipo de rescate y primeros auxilios. Las piscinas deben contar con equipo de rescate, como salvavidas y pértigas, al alcance de la mano. Los adultos que supervisan el área deben estar capacitados en técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP), ya que la intervención inmediata puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte en caso de ahogamiento.
  • Prohibición de alcohol y drogas en áreas de natación. El consumo de alcohol o drogas debe estar prohibido en las áreas de natación, ya que estas sustancias alteran el juicio y las capacidades físicas. Las personas que planean nadar deben estar sobrias y conscientes de sus límites físicos.

Reacción ante un ahogamiento

En caso de que ocurra un incidente de ahogamiento, la rapidez de la intervención es crucial. Cuando se observa a alguien en peligro en el agua, es importante actuar de inmediato:

Retirar a la persona del agua. Si es seguro hacerlo, el rescatador debe sacar a la víctima del agua lo más rápido posible. Si la persona no respira, se debe iniciar la RCP inmediatamente y continuar hasta que lleguen los servicios de emergencia.

Llamar a emergencias. En cuanto sea posible, se debe contactar a los servicios de emergencia y seguir sus instrucciones.

Proveer primeros auxilios. Si la víctima respira, se debe colocar en posición de recuperación y mantenerse alerta hasta que lleguen los profesionales.

Conclusiones

El ahogamiento en piscinas es un problema trágico pero evitable. Mediante la implementación de medidas de seguridad adecuadas, la capacitación en habilidades de natación y la supervisión activa, es posible reducir drásticamente el número de incidentes y salvar vidas. Las piscinas deben ser lugares de disfrute y recreación, no de tragedia. Con la educación y la prevención adecuadas, se puede hacer que estos espacios sean seguros para todos, especialmente para los más vulnerables: los niños.


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