Consejos para empezar el gimnasio en septiembre y no abandonar
Septiembre marca para muchas personas el momento de volver a poner en marcha rutinas que durante el verano han quedado en segundo plano; entre ellas, la actividad física. Después de unas semanas con horarios diferentes y más flexibilidad, retomar el entrenamiento puede convertirse en un reto. La clave no está en querer recuperar de golpe todo lo que se ha dejado de hacer, sino en volver de forma progresiva, realista y, sobre todo, constante. “Más vale hecho, que perfecto”, declara Luis Enrique Conde, director técnico en Clubs DiR.
Después del verano, muchas personas también retoman objetivos relacionados con la salud, la forma física o el bienestar. Por ello, septiembre representa una oportunidad para empezar de nuevo, fijar metas realistas y convertir el ejercicio en un hábito a largo plazo, más allá de la motivación inicia. Para los gimnasios, además, supone una de las principales épocas de captación de nuevos usuarios, que buscan recuperar su forma física y establecer una rutina de entrenamiento sostenible. Por ello DiR ofrece estos 5 consejos para empezar el gimnasio en septiembre y, sobre todo, no abandonarlo.

1. Volver con un plan
El primer paso para empezar o retomar el entrenamiento es tener un plan. Volver a entrenar sin estructura ni una idea clara de qué queremos conseguir puede hacer que nos excedamos al principio y que abandonemos a las pocas semanas. Antes de empezar, es importante valorar desde qué punto partimos. No es lo mismo retomar la rutina después de dos semanas de menor actividad que hacerlo después de uno o dos meses. Ese plan debe adaptarse a la situación actual, necesidades y nivel de actividad de forma coherente.
2. Marcarse objetivos realistas
Uno de los errores más habituales al volver de vacaciones es querer recuperar el tiempo perdido. Después de varias semanas a ritmo bajo, pasar a entrenar cinco días a la semana probablemente no sea la mejor estrategia. Es preferible empezar con una frecuencia que podamos mantener y aumentar progresivamente. En el caso de quienes ya entrenaban antes del verano, puede ser interesante plantear un par de semanas de readaptación: “El objetivo inicial no tiene que ser alcanzar inmediatamente el nivel anterior, sino recuperar sensaciones, establecer de nuevo los horarios y conseguir que el entrenamiento vuelva a formar parte de nuestra rutina. La vuelta debe ser un proceso, no una carrera”, añade Conde.
3. No compensar los excesos del verano
Septiembre puede venir acompañado de la sensación de querer compensar rápidamente los días de descanso, los cambios en la alimentación o la menor actividad física. Sin embargo, intentar recuperar todo de golpe, aumentando demasiado la intensidad o el volumen de entrenamiento, puede ser contraproducente a medio y largo plazo. Ser pacientes, confiar en el proceso y evitar los atajos es fundamental. Unas semanas de menor actividad no van a definir nuestro progreso. Lo verdaderamente importante es lo que hagamos de forma constante a partir de ahora: “retomar los hábitos, avanzar de manera progresiva y entender que los resultados se construyen con tiempo y constancia”, aconseja el experto de Clubs DiR.

4. Encontrar una actividad que encaje con uno mismo
Volver a entrenar no significa necesariamente hacer lo mismo que hacíamos antes. El inicio del curso puede ser un buen momento para preguntarse qué tipo de actividad física nos gusta y cuál encaja realmente con nuestras posibilidades. Encontrar una actividad de la que se pueda disfrutar y que se pueda incorporar fácilmente a la vida cotidiana aumenta las posibilidades de mantenerla en el tiempo. El mejor entrenamiento no es necesariamente el más exigente, sino aquel que se puede realizar de manera regular y que encaja con nuestra vida. En Clubs DiR se puede escoger entre 28.000 actividades dirigidas mensuales y multitud de disciplinas. Tener un abanico de posibilidades es clave para no aburrirse con el entrenamiento.
5. Priorizar la constancia
La motivación puede ser un buen punto de partida porque ayuda a volver al gimnasio y recuperar las ganas de entrenar, pero esta no puede ser el motor principal: la constancia es la que realmente permite mantener una rutina durante meses: “en lugar de depender de las ganas de entrenar cada día, es mejor construir una rutina realista que podamos mantener incluso cuando la motivación disminuya”, concluye Conde.
