En la piscina… solo agua
Por: Departamento Técnico de Bonet Especialitats Hidroquímiques (BEHQ)
Aunque parezca una paradoja, hay ocasiones en que nos empeñamos en añadir demasiadas sustancias en la piscina para perseguir que el agua luzca clara y transparente como si no hubiera nada. Pero, como decimos en algunos de los cursos de química en la Escuela Hydroline de BEHQ, “al agua hay que echarle solo lo que hace falta y cuando le hace falta. Si no, es una sopa”. En este artículo se repasa la necesidad de incorporar productos químicos en el agua de la piscina… siempre y cuando sea necesario. Es decir, hacer un uso óptimo de los químicos.

La transparencia del agua, con un éxito de la misma basada en un 70% por el uso de la filtración y un 30% de la química, depende de tener una cantidad suficiente, pero no excesiva, de desinfectante, y mantenerla libre de organismos patógenos (bacterias, algas, virus…). El sistema de filtración se encarga de retirar de la zona de baño los sólidos en suspensión, aportados por bañistas, ambiente y, en ocasiones, deshechos de la desinfección. Pero, ¿qué mejor para optimizar estos procesos que prevenirlos de forma eficiente? Y es en este punto donde la bioquímica y su aplicación garantizan el éxito.
Mantener un jardín libre de malas hierbas puede ser una labor tediosa si en el mismo hay tierra libre, recovecos, restos orgánicos, charcos… pero si preventivamente se dispone de una superficie correctamente nivelada para sus drenajes, con malla antihierba, zonas de gravilla compactada o aireación, las labores de mantenimiento disminuyen, dando pie a menos proliferación de plagas, incómodos insectos o fumigaciones nocivas, y se maximiza el disfrute. En la piscina, ese ‘jardín’ para el crecimiento de ‘malas hierbas’ está localizado en dos puntos: el sistema de filtración y las juntas de la piscina. Estos actúan de soporte para que las bacterias y algas se adhieran, empiecen a proliferar y generen consumos de desinfectante excesivos, además de ineficiencia en la filtración y en la turbidez.

Tratamientos bioquímicos
Para prevenir estos efectos, BEHQ ha desarrollado una serie de tratamientos de base bioquímica que aportan efectos desde el mismo momento de realizar la borada, antes siquiera de llenar la piscina. Aplicar HYG-144 Hygibon Bacter en la junta, antes de llenar la piscina, asegura una desinfección y una penetración de producto que va a reducir la aparición de algas, hongos y bacterias al llenar la piscina. De uso directo, con pulverizador o frotando con cepillo, se empapará la junta y conferirá una protección extra, biodegradable y muy eficaz. También se puede aplicar en la piedra de coronación, a su terminación o en temporada de uso, para beneficiarse de sus efectos bactericidas, virucidas y fungicidas. Apto para todo tipo de superficies, se puede aplicar y disfrutar de su fresco aroma en su uso en tumbonas, sillas, hamacas, duchas y resto de periféricos. Preventivo y curativo, es una forma eficiente y cómoda de mantener un entorno más seguro para los bañistas.
Controlado y limpio el vaso de la piscina, solo resta que el sistema de filtración quede libre de bacterias y otros organismos patógenos. El uso de lechos filtrantes como Vidromar, aparte de economizar agua y energía, por sus características hidrodinámicas, aporta un punto de asepsia adicional, puesto que su origen, tratamiento y superficies no permiten la proliferación de biofilm en su lecho.

No obstante, hay zonas críticas, como tuberías, crepinas de filtro, válvulas selectoras, antirretornos, donde bacterias como pseudomonas, escherichias o streptococos pueden hacerse fuertes bajo la capa de protección del biofilm que generan, y que desinfectantes tradicionales, sobre todo cuando su proliferación e incluso asociación es alta, no llegan a eliminar. En estos casos, tras las dosis de choque de desinfectante, al poco tiempo vuelven a producirse reinfecciones, poniendo en riesgo la salud de los usuarios. Fruto de la apuesta del Departamento de I+D+i de BEHQ, el profesional tiene a su disposición PM-630 Biofilm Out, un compuesto enzimático de fácil aplicación y alta efectividad, que destruye toda la protección y biofilm dentro de los sistema de filtración, pudiendo llevar a cabo la desinfección de zonas totalmente inaccesibles en todo el circuito hidráulico, incluido el lecho filtrante.
Las piscinas públicas, donde la acumulación de materia orgánica se produce en los tanques de compensación o en los juegos de agua (cañones, cascadas), y más aún cuando son climatizadas (téngase en cuenta los intercambiadores de calor o la aerotermia), son fuente de generación de compuestos como cloraminas y trihalometanos, irritantes y nada convenientes para el baño. La eficacia del PM-630 Biofilm Out, así como su combinación con otros productos basados en tratamientos enzimáticos (como PM-620 Grease Killer y PM-643 Ultra Clear), llega donde no es posible hacerlo con la química tradicional del tratamiento de piscinas.
Conclusión
Con un uso seguro y eficiente, al agua de las piscinas solo se le debe poner lo que necesite y en el momento que lo precise. Solo así evitaremos el baño, resignados, en una sopa turbia.
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