La importancia de entender al usuario en entornos deportivos universitarios digitales
Por: Francisco José Rodríguez Rojas, Jerónimo García Fernández y Moisés Grimaldi Puyana, del Grupo de Investigación en Gestión e Innovación en Servicios Deportivos, Ocio y Recreación (GISDOR) de la Universidad de Sevilla.
Las páginas web de los Servicios Deportivos Universitarios se han consolidado como un punto clave de acceso, gestión y comunicación dentro de la vida académica. Su función trasciende la mera difusión informativa, convirtiéndose en el primer contacto del usuario con la experiencia deportiva universitaria. Este artículo analiza la importancia de integrar la perspectiva del usuario en el diseño y evaluación de estas plataformas, prestando especial atención tanto a sus expectativas iniciales como a su valoración tras el uso. A través de un enfoque centrado en la calidad percibida y la experiencia digital, se plantean estrategias concretas para mejorar estos entornos desde una gestión participativa, eficiente e inclusiva. Escuchar activamente al usuario no es solo una opción, sino una necesidad para construir servicios deportivos más conectados con su comunidad.
Introducción
En los últimos años, el uso de Internet ha crecido exponencialmente, consolidándose como la principal fuente de información sobre cualquier tema, servicio o actividad. Las diferentes entidades y organizaciones, conscientes de este fenómeno, han experimentado profundas transformaciones, adoptando nuevas estrategias de comunicación, visibilidad y gestión. Una de las acciones más significativas ha sido la incorporación de sus servicios, productos y actividades en sus páginas web y redes sociales, que hoy funcionan como canales clave de relación con sus públicos.
Dentro de la industria deportiva, este cambio se ha traducido en un proceso de digitalización acelerada, que afecta tanto a entidades privadas como a instituciones públicas. Un ámbito particular en este proceso lo representan los Servicios Deportivos Universitarios: unidades administrativas que, desde la Ley de Reforma Universitaria de 1983 y otras normativas posteriores, se encargan de promover y gestionar la práctica deportiva dentro de los campus. Estos servicios no solo fomentan hábitos saludables y desarrollo personal, sino que forman parte de la formación integral del estudiantado y del resto de la comunidad universitaria.
Se deben mejorar las páginas web de los Servicios Deportivos Universitarios, pues no solo son un recurso informativo, sino también una herramienta estratégica para fortalecer la participación, la satisfacción y la fidelización en la práctica deportiva universitaria.
En este escenario, las universidades han incorporado plataformas digitales como herramienta esencial de información y gestión. Así, las páginas web de los Servicios Deportivos Universitarios han pasado de ser simples espacios informativos para convertirse en portales interactivos que permiten acceder a la oferta de actividades, inscribirse, realizar pagos, reservar instalaciones o contactar con el servicio. Sin embargo, la eficacia de estas plataformas no depende únicamente de su funcionalidad técnica, sino también de la experiencia que ofrecen al usuario.
A menudo, estas páginas web no logran responder a las expectativas actuales de navegabilidad, claridad o accesibilidad, especialmente entre un público habituado a la inmediatez, la usabilidad móvil y la personalización digital. Esto genera una desconexión entre lo que se ofrece desde la gestión y lo que realmente espera y necesita el usuario. Por ello, resulta esencial analizar esta doble dimensión de la experiencia digital: las expectativas previas, que condicionan el primer contacto con el servicio, y la valoración posterior, que refleja cómo se ha vivido ese contacto una vez realizado la gestión.
Este artículo analiza en profundidad ambas perspectivas, así como los retos de usabilidad, accesibilidad, evaluación y mejora continua en estos entornos digitales. A través de un enfoque centrado en el usuario, se propone comprender cómo mejorar las web de los Servicios Deportivos Universitarios no solo como recurso informativo, sino como herramienta estratégica para fortalecer la participación, la satisfacción y la fidelización en la práctica deportiva universitaria.

Páginas web de los servicios deportivos de la Universidad de Sevilla (izquierda) y de la Universitat de Barcelona (derecha).
El origen de los servicios deportivos universitarios
La práctica físico-deportiva en las universidades españolas tiene sus orígenes en la década de 1920, cuando comenzaron a formarse asociaciones deportivas dentro de los centros académicos, impulsadas por la creciente demanda de actividades por parte del alumnado. Una de las universidades pioneras en este ámbito fue la Universidad de Zaragoza.
Durante el régimen franquista, el desarrollo del deporte universitario fue limitado, utilizándose principalmente como instrumento de propaganda y control social. No fue hasta la transición democrática cuando se empezó a considerar la actividad física como un derecho del estudiantado. Esta visión quedó reflejada en el Estatuto del Estudiante Universitario, cuyo artículo 61.1 reconoce que la actividad física forma parte de la formación integral del estudiante: “A tal efecto, las comunidades autónomas y las universidades desarrollarán estructuras y programas y destinarán medios materiales y espacios suficientes para acoger la práctica deportiva de los estudiantes en las condiciones más apropiadas según los usos”.
El marco jurídico del deporte universitario se consolidó a partir de la Constitución Española de 1978, que, en su artículo 43.3, insta a los poderes públicos a fomentar la educación sanitaria, la educación física y el deporte. A partir de la entrada en vigor de la Ley de Reforma Universitaria de 1983 y la Ley Orgánica 4/2007, de Universidades, se establece que las universidades debían disponer de los recursos y estructuras necesarias para garantizar el acceso a la práctica físico deportiva dentro de sus campus.
En este contexto surgieron los Servicios Deportivos Universitarios, entidades encargadas de promover, coordinar, organizar y facilitar las actividades físico-deportivas dentro del entorno universitario. Su función abarca tanto el deporte competitivo como el recreativo, con el objetivo de fomentar hábitos de vida saludables, la integración social y el desarrollo personal del alumnado (Blanco García y Burillo Naranjo, 2018).
En los últimos años, la demanda de actividades físico-deportivas en el ámbito universitario ha aumentado notablemente. Sin embargo, esta práctica continúa infrautilizada en comparación con su potencial real, siendo considerada por algunos autores como “el gran desconocido del deporte español”, debido a ciertas carencias estructurales, de visibilidad y de integración plena en la vida universitaria.

El primer contacto que muchos usuarios establecen con un Servicio Deportivo Universitario ya no se produce en una instalación física, sino en el entorno digital.
La digitalización del servicio deportivo universitario
El avance tecnológico ha transformado profundamente la manera en que los Servicios Universitarios interactúan con sus usuarios. En este contexto, los Servicios Deportivos Universitarios han incorporado páginas web como parte de su estrategia de marketing digital y de modernización, con el objetivo de incrementar su visibilidad social y responder a una demanda creciente. Estas plataformas digitales se han consolidado como el principal punto de acceso a la información, permitiendo conocer la oferta de actividades y horarios, gestionar inscripciones y pagos, reservar instalaciones y mantener una comunicación directa con el servicio. No obstante, más allá de su funcionalidad, la percepción del usuario sobre la web resulta clave: una plataforma lenta, desorganizada o poco intuitiva puede representar una barrera para la participación y afectar negativamente la calidad percibida del servicio.
Además, los Servicios Deportivos Universitarios deben ser conscientes de la importancia de actualizar constantemente sus páginas web, tanto en lo referente a contenidos (actividades, horarios, novedades) como en diseño y usabilidad, adaptándose a las tendencias actuales de navegación y, sobre todo, a las expectativas, percepciones y necesidades reales de sus usuarios.
En definitiva, si se pretende avanzar hacia un sistema de gestión deportiva universitaria más eficiente y competitivo, que actúe como referente en el ámbito deportivo y logre fidelizar a sus usuarios, resulta imprescindible una respuesta eficaz ante los avances tecnológicos (García Fernández et al., 2020), así como una atención constante a los intereses, motivaciones y prioridades del público.
Expectativas digitales: el primer contacto con el servicio
El primer contacto que muchos usuarios establecen con un Servicio Deportivo Universitario ya no se produce en una instalación física, sino en el entorno digital. La página web se convierte así en la carta de presentación del servicio, marcando la percepción inicial del usuario incluso antes de cualquier experiencia directa. En este punto, las expectativas juegan un papel fundamental.
Estas expectativas se construyen a partir de múltiples factores: la experiencia previa con otras plataformas, la familiaridad con entornos digitales intuitivos, la imagen que proyecta la universidad o las recomendaciones de compañeros. Por tanto, cuando un estudiante accede por primera vez a la web del servicio deportivo, espera encontrar un espacio claro, visualmente atractivo, fácil de navegar y adaptado a cualquier dispositivo. Espera también poder consultar rápidamente las actividades disponibles, acceder a información actualizada, realizar inscripciones o pagos online sin complicaciones y comunicarse con el servicio de forma ágil.
Si estas expectativas no se cumplen, la primera impresión será negativa y difícil de revertir. Una web lenta, mal estructurada o con información desactualizada genera frustración y puede convertirse en un obstáculo para la participación. De hecho, una mala experiencia digital puede llevar incluso a que el usuario asocie esa falta de calidad o eficiencia con el propio servicio deportivo, disminuyendo su interés en formar parte de las actividades ofertadas.
Por ello, es imprescindible comprender que la página web no solo es una herramienta informativa, sino también un espacio de acogida, de experiencia y de relación. Una plataforma funcional, bien diseñada y centrada en el usuario actúa como facilitadora del acceso a la práctica deportiva, refuerza la imagen del servicio y contribuye, desde el primer clic, a generar confianza y cercanía. En el ámbito universitario, donde la exigencia digital es especialmente alta, responder a estas expectativas no es opcional: es una condición necesaria para conectar con los usuarios y fomentar su participación desde el primer momento.

Tan importante como entender qué espera el usuario antes de acceder a una plataforma digital es conocer cómo valora su experiencia tras haberla utilizado. Para ello se pueden utilizar encuestas breves o formularios emergentes.
La importancia de la valoración tras su uso
Tan importante como entender qué espera el usuario antes de acceder a una plataforma digital es conocer cómo valora su experiencia tras haberla utilizado. Esta valoración posterior aporta datos clave sobre aspectos que no siempre pueden medirse desde la gestión técnica, pero que resultan fundamentales para mejorar el servicio.
Recoger la percepción directa del usuario permite identificar si le resultó fácil realizar una gestión, si encontró rápidamente lo que buscaba, si experimentó errores técnicos o si la plataforma le transmitió confianza. A menudo, una función puede estar disponible y técnicamente correcta, pero ser poco visible o mal ubicada, lo que genera confusión. También puede suceder que una navegación posible no sea necesariamente intuitiva, haciendo que el proceso se vuelva tedioso o frustrante.
Para captar esta opinión de forma precisa y útil, lo más eficaz es recogerla en el momento mismo de uso, por ejemplo, a través de encuestas breves o formularios emergentes. De este modo, la experiencia está aún fresca y la información que se obtiene es más concreta y honesta.
Una forma especialmente útil de analizar esta información es a través del Análisis de Importancia-Valoración (IPA, por sus siglas en inglés). Este método permite comparar lo que los usuarios consideran importante con la valoración real que hacen de esos aspectos tras haber usado el servicio. Así, se puede identificar claramente qué elementos funcionan bien y cuáles necesitan mejora. Esta técnica no solo ayuda a priorizar acciones, sino que permite centrar los esfuerzos en aquello que realmente influye en la satisfacción del usuario.
Aplicado a las plataformas web de los Servicios Deportivos Universitarios, el IPA permite distinguir entre fortalezas que deben mantenerse y debilidades que requieren intervención urgente. Con ello, se puede avanzar hacia una mejora continua que no solo optimice la experiencia digital, sino que también fortalezca el vínculo entre el servicio y su comunidad universitaria.
Las páginas web de los servicios deportivos universitarios son mucho más que plataformas digitales. Son el primer contacto con la experiencia deportiva, el punto de gestión de la participación y, en muchos casos, el reflejo del compromiso institucional con la calidad
La calidad percibida en el entorno digital
En los servicios universitarios, la calidad ya no puede definirse exclusivamente a través de indicadores técnicos o administrativos. La percepción del usuario se ha convertido en el eje central de cualquier evaluación. Esto es especialmente cierto en los entornos digitales, donde la experiencia vivida por el usuario es tan determinante como la información que se le ofrece.
En el caso de las páginas web, la calidad percibida se construye a partir de varias dimensiones clave, que actúan de forma conjunta para generar una impresión positiva o negativa del servicio:
- Usabilidad: facilidad de navegación y de localización de contenidos.
- Diseño visual: claridad, organización, coherencia estética y atractiva.
- Accesibilidad: adaptabilidad a distintos dispositivos, entornos o necesidades personales.
- Interacción: disponibilidad de canales de contacto directo, respuesta y asistencia.
- Fiabilidad: funcionamiento técnico correcto, sin errores, y con garantías de seguridad.
Estas dimensiones no se validan con declaraciones institucionales, sino con la experiencia real del usuario. Por ello, es fundamental situarlo en el centro del proceso de evaluación y mejora. Solo así será posible construir plataformas digitales verdaderamente útiles, eficientes y alineadas con sus expectativas.

Portal de acceso de reserva de instalaciones deportivas de la Universidad Complutense de Madrid.
El usuario como fuente de información estratégica
Uno de los errores más frecuentes en la gestión de servicios universitarios es subestimar el verdadero valor de la opinión del usuario, limitándola a un canal de quejas o reclamaciones. Sin embargo, cuando se escucha de forma activa y sistemática, su voz puede convertirse en una fuente de información estratégica de primer orden. Al preguntar directamente a quienes utilizan la plataforma:
- Se identifican prioridades reales de mejora.
- Se evitan inversiones innecesarias en aspectos poco valorados.
- Se genera confianza y compromiso con el servicio.
- Se fortalece la cultura participativa y la corresponsabilidad.
La experiencia digital no puede diseñarse exclusivamente desde los despachos. Requiere una interacción continua con quienes la viven a diario, para construir soluciones que respondan a necesidades concretas y evolucionen con ellas. Escuchar al usuario no es un trámite, sino una herramienta de gestión inteligente.
Estrategias para recoger y aplicar la opinión del usuario
Para incorporar la opinión de los usuarios en la mejora de las páginas web, existen múltiples métodos prácticos:
- Encuestas emergentes tras completar una acción (por ejemplo, “¿Te resultó fácil inscribirte?”).
- Formularios de sugerencias accesibles desde todas las secciones.
- Análisis de navegación: mapas de calor, tiempos de permanencia, clics.
- Focus groups o entrevistas con estudiantes voluntarios.
- Indicadores cruzados: comparar lo que los usuarios buscan con lo que encuentran.
Además, es clave cerrar el ciclo de retroalimentación: mostrar qué cambios se han realizado a partir de las opiniones recogidas refuerza la confianza y estimula una cultura de participación.
El reto de la usabilidad móvil y la inmediatez
Uno de los grandes desafíos actuales para los Servicios Deportivos Universitarios es adaptar sus plataformas digitales a los hábitos reales de su público. Hoy, la mayoría del alumnado accede a los servicios a través de sus teléfonos móviles. Por tanto, una web que no esté optimizada para estos dispositivos pierde eficacia y genera frustración desde el primer contacto.
A esto se suma la creciente expectativa de inmediatez. Los usuarios no solo quieren realizar gestiones desde el móvil, sino también hacerlo de forma rápida y sin complicaciones. Si una inscripción requiere varios pasos poco claros o se demora, se percibe como una barrera que desincentiva el uso del servicio.
Diseñar páginas con estructura responsiva, formularios simplificados y accesos directos a las funciones más frecuentes (reserva de pistas, consulta de horarios, inscripción en actividades) no es solo una mejora técnica, sino una necesidad estratégica. Una buena experiencia móvil influye directamente en la percepción de calidad y en la fidelidad de los usuarios.

Las plataformas digitales de las universidades deben estar atentas a nuevas funcionalidades. En la imagen, tienda on line de la Universidad de La Laguna.
Accesibilidad: más allá del diseño visual
El concepto de accesibilidad no debe limitarse al diseño gráfico o la compatibilidad con dispositivos. También implica:
- Claridad en el lenguaje utilizado.
- Opciones para personas con diversidad funcional.
- Navegación por teclado o lectores de pantalla.
- Alternativas visuales o auditivas según las necesidades del usuario.
Una página web accesible no solo es más inclusiva, sino que proyecta una imagen de sensibilidad institucional que refuerza la confianza en el servicio.
Mejora continua: una web no se ‘termina’
La mejora de las plataformas digitales no es un proyecto con fecha de finalización. Es un proceso continuo que requiere:
- Monitorización constante.
- Incorporación de nuevas funcionalidades.
- Adaptación a los cambios normativos.
- Inclusión de tecnologías emergentes (chatbots, inteligencia artificial, notificaciones personalizadas).
Escuchar periódicamente al usuario y no solo cuando hay quejas permite evolucionar al ritmo de sus necesidades, y no con años de desfase.
Conclusión: del usuario, para el usuario
Las páginas web de los servicios deportivos universitarios son mucho más que plataformas digitales. Son el primer contacto con la experiencia deportiva, el punto de gestión de la participación y, en muchos casos, el reflejo del compromiso institucional con la calidad.
Comprender y gestionar las expectativas y la valoración del usuario posterior a su uso es una necesidad, no un detalle. Solo a través de esta doble escucha se puede construir una web útil, eficaz, atractiva y, sobre todo, alineada con la experiencia real de quienes la utilizan.
Invertir en mejorar estas plataformas desde la perspectiva del usuario no es solo una decisión técnica. Es una apuesta por una universidad más cercana, participativa y comprometida con el bienestar de su comunidad.
Bibliografía
[1] Blanco García, P.; Burillo Naranjo, P. (2018). La situación actual del deporte universitario en España para el alumnado universitario. SPORT TK-Revista 23 EuroAmericana de Ciencias del Deporte, 7(1), 87-96. https://doi.org/10.6018/321931.
[2] García Fernández, J.; Gálvez Ruiz, P.; Bohórquez, M.R.; Grimaldi Puyana, M.; Cepeda Carrion, I. (2020). The relationship between technological capabilities and organizational impact: direct and indirect routes for employed and self-employed personal fitness trainers. Sustainability, 12 (24), 1-19. https://doi.org/10.3390/su122410383.

