Nuevo etiquetado energético para fuentes de iluminación en piscinas

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Por: Redacción Piscinas Hoy

A fecha 1 de septiembre de 2021 ha entrado en vigor el nuevo etiquetado energético de fuentes de iluminación (fundamentalmente bombillas y lámparas) modificado por la Comisión Europea para adaptar la clasificación de eficiencia energética a los nuevos métodos de ensayo sobre el consumo de estos aparatos. Impulsadas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), las nuevas etiquetas afectan de lleno a los productos de iluminación del sector de la piscina, y a su venta tanto en tiendas físicas como en venta on line. El nuevo reglamento 2019/2015/UE, que deroga el anterior 874/2012/UE, quiere promover el desarrollo tecnológico de productos más eficientes. En el caso de la piscina implica la sustitución de las lámparas halógenas por iluminación led.

La mejora de la eficiencia energética es uno de los pilares de la transición hacia una economía baja en emisiones. Según datos del Informe Sintético de Indicadores de Eficiencia Energética en España de 2020 del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), elaborado con datos del año 2018, el 11,75% del consumo eléctrico de los hogares se destina a iluminación, por lo que las decisiones de eficiencia energética del usuario en este ámbito suponen un importante ahorro en su factura. La iluminación exterior también tiene un peso importante en el consumo eléctrico, de ahí que se haya aprobado el Real Decreto que aprueba el Reglamento de ahorro y eficiencia energética y reducción de la contaminación lumínica de instalaciones de alumbrado exterior, un instrumento normativo clave para mejorar la eficiencia energética en este ámbito.

En esta apuesta por la eficiencia energética, el Ministerio para la Transición Ecológica ha impulsado un nuevo etiquetado energético de fuentes de iluminación, fundamentalmente bombillas y lámparas, para adaptar la clasificación de eficiencia energética a los nuevos métodos de ensayo sobre el consumo de estos aparatos. Ya el pasado 1 de marzo este nuevo etiquetado comenzó a aplicarse a cinco familias de productos eléctricos (frigoríficos, congeladores y vinotecas, lavadoras y lavasecadoras, lavavajillas y pantallas electrónicas) tanto en las tiendas físicas como en la venta por Internet. Pero es ahora, a fecha 1 de septiembre, cuando la nueva etiqueta ha entrado en vigor también para las fuentes de iluminación, entre ellas la iluminación para piscinas. Según el reglamento sobre diseño ecológico, queda prohibido vender luces halógenas para piscinas en el mercado de la Unión Europea y en el Reino Unido (aplicable también a Qatar).

El nuevo etiquetado de productos eléctricos elimina las clases energéticas A+, A++ y A+++, volviendo a una escala de clasificación que va de la A a la G, donde la A se asigna a los productos de menor consumo y mayor eficiencia energética, y la G a los de mayor consumo y menor eficiencia energética. De esta forma, la etiqueta mantiene siete clases diferentes.

Recreación del paso del antiguo etiquetado (izquierda) a la nueva etiqueta (derecha) de productos eléctricos. Fuente: Miteco.

Las nuevas etiquetas también incorporarán un código QR exclusivo para que el consumidor pueda acceder, a través de su smartphone, a las características y datos específicos de cada modelo dentro de una nueva base de datos a escala europea denominada EPREL (European Product Database for Energy Labelling).

La nueva clasificación debe estar indicada en los envases unitarios con la etiqueta y en los catálogos y fichas técnicas del producto con su símbolo correspondiente.

La nueva clasificación debe estar indicada en los envases unitarios con la etiqueta y en los catálogos y fichas técnicas del producto con su símbolo correspondiente. Fuente: AstralPool.

La iluminación en piscinas

El cambio que supone actualizar los sistemas de iluminación de la piscina pasando de bombillas halógenas a led, cambio que ya realizan el 70% de los instaladores de piscinas, no solo logra reducir el impacto medioambiental de cualquier piscina, sino también un ahorro de hasta el 95% del consumo de energía eléctrica con respecto a otros sistemas de iluminación.

El led es un producto mucho más sostenible que las lámparas incandescentes o las halógenas. El led no genera residuos tóxicos y, al consumir menos energía para su funcionamiento, reduce las emisiones de gases de efecto invernadero asociados a la electricidad. Además, el led ofrece al propietario de la piscina infinitas posibilidades de ambientación con colores y secuencias, y cuentan con unas 50.000 horas de vida útil. Eso es 50 veces más vida útil que las lámparas halógenas, que están en torno a las 1.000 horas, y mucho menos mantenimiento.

Según un ejemplo de consumo en kW para una piscina con dos proyectores, 4 horas de uso al día durante 4 meses y a un precio de 0,12 € el kWh, una lámpara halógena PAR56 de 300 W supone un consumo energético por temporada de 34,56 €, mientras que para una lámpara led PAR56 de 9 W color blanco el consumo tan solo es de 1,15 €. Para este caso en concreto, los resultados implican que el consumo energético de las lámparas led es al menos 30 veces inferior al de los halógenos, mientras que la vida útil del led es 10 veces mayor que el halógeno. De hecho, el ahorro en el consumo de la luz es tan significativo a lo largo de la temporada, que compensa de sobras la diferencia de precio que implica la actualización del sistema de iluminación de halógenos a led.

Según el reglamento sobre diseño ecológico para productos de iluminación, desde el 1 de septiembre queda prohibido vender luces halógenas para piscinas en el mercado de la UE.

Por qué un cambio de etiquetado energético

El objetivo de este cambio es fomentar el desarrollo tecnológico y ampliar el rango de elección de productos a los consumidores según su eficiencia energética. En los últimos años, las categorías A+ y superiores se han saturado de modelos, y los nuevos desarrollos tecnológicos no han encontrado un hueco para diferenciarse adecuadamente dentro de la escala de eficiencia establecida.

El reescalado de la clasificación energética tiene en cuenta la innovación tecnológica en la fabricación de aparatos eléctricos y dejará espacio a los futuros desarrollos tecnológicos en las clases más eficientes (A y B), de manera que los consumidores encontrarán etiquetas cuya mejor puntuación energética sea una B y las más frecuentes serán la de clase D e inferiores. Así, la nueva etiqueta ampliará las opciones de eficiencia energética en el mercado de fuentes luminosas y promoverá el desarrollo tecnológico de productos más eficientes.

Esta nueva clasificación viene determinada por el desarrollo, a nivel europeo, de nuevos métodos de ensayo sobre la eficiencia energética de los aparatos eléctricos. Se trata de los mismos métodos utilizados por los laboratorios y fabricantes en sus ensayos, que incorporan importantes cambios en sus mecanismos de medición para adecuarse de forma más efectiva al uso real que se hace de estos productos en los hogares.

Esta metodología de ensayo hace que tanto el consumo como la clasificación energética de un producto eléctrico puedan variar con respecto a las antiguas etiquetas y no exista una correlación entre la nueva clasificación y la anterior, de modo que un aparato clasificado hasta ahora como A+++ puede pasar a etiquetarse como clase B, C o incluso inferior en función de la aplicación de estas nuevas normas de ensayo. En definitiva, el producto de alta eficiencia continúa siendo el mismo, pero puede experimentar cambios en cuanto a su clasificación energética debido a estos nuevos métodos de ensayo.


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