Piscinas de verano: balance de una temporada marcada por la covid-19
Por: Redacción Piscinas Hoy
Finaliza en España la temporada para las piscinas de verano. Salvo algunas excepciones, por motivos climatológicos o posibilidades de climatización, las piscinas recreativas al aire libre de uso público, incluyendo entre ellas las municipales, de clubes deportivos, parques acuáticos, hoteles, campings y similares, y hasta de comunidades de vecinos, dan por concluida una atípica temporada, marcada por la pandemia de la COVID-19. Pese a la situación, el sector hace un balance positivo, si bien cabe diferenciar aquellos establecimientos donde la piscina es la base del negocio o de una política social, y por tanto la propiedad pública o privada decidió abrirla, de otros donde son un complemento más de la oferta y la apertura de la piscina se ha visto más condicionada, como puede ser el caso del sector hotelero.

El sector de la piscina ha demostrado que las piscinas siempre han sido un entorno seguro. Al inicio de la pandemia, varias investigaciones así lo confirmaban, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con informes específicos hasta las autoridades sanitarias españolas con la propia reglamentación existente sobre calidad del agua. Con los tratamientos habituales, el agua de la piscina no concebía peligro alguno, por estar desinfectada y ser desinfectante. Así lo entendió el sector, que rápidamente se puso manos a la obra para crear un protocolo específico para convertir las instalaciones acuáticas en espacios seguros, con recomendaciones y medidas que abarcaban no solo las zonas de baño (calidad del agua, aire y otros elementos técnicos), sino también sus entornos físicos (accesos, vestuarios, aseos…) y de gestión (económica, organizativa, recursos humanos, servicios, comunicación…).
Este fue el caso del ‘Protocolo para las instalaciones acuáticas de uso público en un contexto de próxima apertura debido a la COVID-19’, una iniciativa histórica por su carácter aglutinador de todo el sector de la piscina, pues ha contado con el apoyo y adhesión de las principales asociaciones de la industria, de otras entidades y organizaciones relacionadas y de cientos de empresas y profesionales de título individual. Se demostraba así la unión y el compromiso del sector de la piscina hacia las autoridades y ciudadanos en la situación actual de pandemia.
En el verano más ‘extraño’ de todos, el sector de la piscina ha trabajado con entereza y esfuerzo para convertir las instalaciones acuáticas en espacios seguros de ocio y diversión.
El objetivo de este documento no era otro que presentar unas recomendaciones que permitieran, en primer lugar, proteger a los usuarios y a los trabajadores de las instalaciones ante el coronavirus y, en segundo lugar, mantener las propias instalaciones en perfectas condiciones de seguridad para su uso. Hasta el propio Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social lo tuvo en cuenta en su documento oficial ‘Recomendaciones para la apertura de la actividad en las piscinas tras la crisis del COVID-19’. Enmarcado dentro de la campaña ‘Protocolo Sectorial Piscinas Saludables’, a este documento se unieron dos más: el ‘Protocolo para las instalaciones acuáticas y su uso público en un contexto de próxima apertura debido a la COVID-19 (Guía rápida para piscinas exteriores)’ y el ‘Protocolo Piscinas Saludables – Auditado y Certificado (check list)’.
Más allá de este protocolo, una herramienta de auténtica ayuda para los profesionales de las instalaciones acuáticas, el trabajo previo y durante la pandemia ha sido excepcional. Más Se han controlado aforos, se ha vigilado el mantenimiento de las distancias de seguridad, se ha conseguido mantener la instalación dentro de los parámetros exigidos por los nuevos reglamentos, las buenas prácticas y las nuevas normativas aparecidas durante la pretemporada, se han realizado las reformas y ajustes necesarios para adecuar los recintos a las nuevas circunstancias, se han tomado excepcionales medidas de prevención, limpieza e higiene, etc. Y todo ello marcado por el miedo al contagio del coronavirus.

El buen trabajo de todo el sector
A ese buen funcionamiento de las instalaciones acuáticas han contribuido las empresas de gestión y mantenimiento, los propios usuarios (vecinos en el caso de comunidades de propietarios), los socorristas y la administración. Las empresas de gestión y mantenimiento han asumido más responsabilidad y funciones facilitado la aplicación de la normativa de prevención anticovid tanto en los recintos como en el control del agua de las piscinas e, incluso, se han encargado de gestionar la higiene y desinfección de los espacios. Y todo ello con mucho trabajo y entereza, a pesar de las numerosas dudas surgidas antes y durante la temporada de verano, sobre todo por la falta de indicaciones por parte de las autoridades sanitarias.
Las comunidades de propietarios han optado por invertir en seguridad, ampliar los servicios contratados y, en algunos casos, han reducido su temporada de piscinas para no incrementar los costes comunitarios. Muchas de estas comunidades se han autorregulado sin necesidad de complejos sistemas de reservas para el baño y los usuarios han sido especialmente disciplinados. Han respetado las normas. La batalla del distanciamiento social y del aforo, que en un principio planteó algunos problemas, se solucionó a medida que avanzaba el verano y los bañistas han podido disfrutar de una forma más segura y tranquila de las piscinas.
Las comunidades de propietarios han optado por invertir en seguridad, ampliar los servicios contratados y, en algunos casos, han reducido su temporada de piscinas para no incrementar los costes comunitarios.
No solo en las comunidades de vecinos, sino también en las piscinas públicas recreativas, y a pesar del cumplimiento por parte de los profesionales (gestores, operadores, mantenedores, socorristas…) de las distintas medidas y recomendaciones en la lucha contra el coronavirus, el no respetar la distancia social para evitar contagios por la COVID-19 se ha convertido en el principal quebradero de cabeza durante esta temporada y, sobre todo, para los socorristas que en los días pasados han velado por la seguridad en las instalaciones acuáticas. Sobre todo al inicio de la temporada, al abrirse las piscinas, de todas las normas establecidas en el nuevo protocolo de uso de piscinas, la que menos se respetaba era el distanciamiento social establecido de dos metros para evitar contagios. No ponerse la mascarilla, zambullirse para entrar en el vaso de la piscina, en vez de utilizar las escalerillas, o apoyar toallas y objetos personales en vallas del recinto, fueron otros de los principales incumplimientos. Poco a poco, ante el aumento de la concienciación y una mayor labor de información y comunicación, se fueron solucionando estas actitudes irresponsables. La falta de una información clara y de normas unificadas de uso también ha creado incertidumbre entre los usuarios, debido a que cada ayuntamiento puede interpretar las ordenanzas de una forma más o menos estricta, han constatado desde algunas empresas de mantenimiento y gestión de piscinas de uso público.
Es por ello que el sector destaca también la labor desempeñada por los socorristas este año, un colectivo al que se ha exigido una mayor responsabilidad, controlando que las normas de seguridad se cumplan en todo momento y realizando labores de limpieza y desinfección que antes no estaban entre sus atribuciones, e incluso de control de accesos. Han recibido formación específica para adaptarse y, por ejemplo, este ha sido el año con la menor rotación de socorristas en las piscinas de comunidades de vecinos de los últimos 25. Un dato que refleja el alto grado de satisfacción de estas propiedades con sus servicios.

Un check list para instalaciones acuáticas completa la trilogía documental sobre el Protocolo Sectorial Piscinas Saludables
La iniciativa Protocolo Sectorial Piscinas Saludables ha publicado su tercer documento: ‘Protocolo Piscinas Saludables – Auditado y Certificado’. Se trata de un check list sobre todos los apartados del conocido ‘Protocolo para las instalaciones acuáticas y su uso público en un contexto de próxima apertura debido a la COVID-19’, el cual permite cuestionar y analizar a cada organización el cumplimiento del mismo.
Dicho documento tiene el objetivo de identificar si las medidas de seguridad e higiene ante la actual pandemia se realizan correctamente y abre las puertas a que las empresas auditoras puedan llevar a cabo certificaciones en piscinas de uso público bajo los criterios de cumplimiento de ese protocolo. Para el cumplimiento de las medidas, en ciertos puntos se incluye la necesidad de aportar documentación escrita o visual que justifiquen ese cumplimiento de ese punto, mientras que si no se supera el cumplimiento de ciertos puntos muy concretos no es posible otorgar el certificado correspondiente por aquellas empresas auditoras que así lo quieran implantar.
Hasta ahora, la empresa Intedya, compañía internacional especializada en la consultoría, auditoría y evaluación especializada en la gestión de la calidad, ha sido la primera en publicar su servicio para la certificación de dicho protocolo. En su página web (www.intedya.com), la empresa da acceso a la realización, de forma gratuita, del diagnóstico de situación del protocolo. Quien lo cumplimente, recibirá en su correo un informe en el que verá reflejado el grado de cumplimiento para cada uno de los apartados.
Con este check list se completa la trilogía documental en torno al protocolo sectorial establecido para el uso de instalaciones acuáticas tras la irrupción de la COVID-19, cuyos títulos son: ‘Protocolo para las instalaciones acuáticas y su uso público en un contexto de próxima apertura debido a la COVID-19; Protocolo para las instalaciones acuáticas y su uso público en un contexto de próxima apertura debido a la COVID-19 (Guía rápida para piscinas exteriores); y ‘Protocolo Piscinas Saludables – Auditado y Certificado (check list)’.
Por su parte, las administraciones también han jugado un papel importante para verificar que se cumplían todos los protocolos en seguridad e higiene. Como dato, las inspecciones han aumentado esta temporada hasta 500%. Una labor centrada, sobre todo, en comprobar que la señalización y la información estuvieran disponibles y en la calidad del agua. Los inspectores han tenido muy en cuenta la parcelación del recinto, así como que no falte la cartelería informativa o el gel hidroalcohólico, pero se ha echado de menos una labor más intensiva de control de la limpieza diaria, que tenía que realizarse como mínimo tres veces al día según donde se ubica la instalación acuática o piscina, explican desde Aquaglass, empresa especializada en seguridad y conservación de instalaciones acuáticas.
Balance final
Según datos de empresas que ofrecen servicios de seguridad, mantenimiento y conservación de instalaciones acuáticas, como la citada, aproximadamente el 95% de las piscinas han estado abiertas y no se han registrado contagios. Solo un pequeño porcentaje ha permanecido cerrado por obras, mantenimiento en sus instalaciones o desavenencias dentro de las comunidades de vecinos. Por tanto, la temporada de piscinas ha resultado mucho mejor de lo previsto.
En definitiva, el sector de la piscina hace un balance muy positivo a pesar de las dificultades que ha tenido que sortear. Y las excepcionales medidas de prevención aplicadas han convertido las instalaciones acuáticas en auténticos entornos seguros sin que los usuarios hayan tenido que renunciar al ocio, disfrute y diversión en este atípico verano de 2020.

