Plantas desaladoras para piscinas comerciales

Plantas desaladoras para piscinas comerciales

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Por: Redacción Piscinas Hoy

En la búsqueda de soluciones sostenibles y eficientes para el tratamiento del agua en piscinas de uso público y comerciales, las plantas desaladoras compactas o portátiles están emergiendo como una innovación revolucionaria. Estas instalaciones, totalmente implantadas en el sector industrial, en el agrario o para el suministro de agua potable en áreas con escasez de recursos hídricos, están encontrando ahora aplicaciones cada vez más relevantes para el llenado y mantenimiento de piscinas comerciales, sobre todo en zonas de extrema sequía, como en Cataluña. Este artículo explora cómo las plantas desaladoras están transformando el tratamiento del agua en el sector de las piscinas comerciales y los beneficios que ofrecen, pues la desalación se postula como una solución bastante viable en casos de sequía como los que están afectando en la actualidad a distintos puntos de España.

Las piscinas de uso comercial, desde grandes complejos turísticos hasta centros recreativos, pequeños hoteles, campings o parques acuáticos, enfrentan constantemente el desafío de mantener la calidad del agua en niveles óptimos. El uso continuo por parte de numerosos bañistas y las condiciones climáticas variables pueden provocar una rápida acumulación de contaminantes, como bacterias, algas, sudor, cosméticos y otros residuos, lo que hace que el tratamiento del agua sea una tarea desafiante y crucial para garantizar la seguridad y la satisfacción de los usuarios. A estas circunstancias del día a día de las piscinas, se suma ahora el gran reto de no poder utilizar el agua potable de red para el llenado y mantenimiento de las piscinas, por lo menos en Cataluña a raíz de la implantación del decreto de sequía, lo que obliga a muchos empresarios y responsables de instalaciones, sobre todo del sector turístico tan relacionado con el mundo de las piscinas, a buscar nuevas alternativas. Entre ellas destaca como solución innovadora el uso de plantas desaladoras portátiles o compactas para piscinas comerciales.

En términos generales, el coste del agua desalada equivale a 1 € = 1.000 litros, es decir, 1 litro de agua desalada cuesta 0,001 €, entre 500 y 1.000 veces menos que el agua embotellada. Hasta el momento, el agua desalada se ha utilizado sobre todo para suministro de agua en agricultura e uso industrial y como potable para complejos residenciales, urbanizaciones y otras pequeñas aglomeraciones, dejando casi siempre de lado su uso recreativo y en piscinas, pues en estas instalaciones se utiliza la propia red de suministro de agua potable. Y si bien es difícil que se potencie el uso de agua desalada para uso recreativo, “pues el agua disponible que haya tendrá otras prioridades antes como el consumo de boca, agricultura o industrial, tal y como avanza la disminución de costes de la desalación, a la vez que aumentan los de la potabilización, en un futuro sí podría ser más viable”, señala Mari Carmen García Panadero, vicepresidenta de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR), entidad referente desde hace más de 20 años de este sector del agua en España. Pero… ¿qué son estas plantas?

Plantas desaladoras para piscinas comerciales

Planta desaladora contenerizada. Foto cortesía de SETAPHT.

Plantas desaladoras compactas

Las plantas desaladoras compactas o portátiles representan una solución innovadora para el tratamiento del agua en piscinas comerciales. Estas instalaciones, “que pueden producir hasta 5.000 m3/día utilizan tecnología avanzada para eliminar impurezas y contaminantes del agua, proporcionando una fuente de agua limpia y segura para el llenado y la recirculación de piscinas”, destaca García Panadero.

Según la responsable de AEDyR, “la tecnología de estas plantas es la misma que la de las grandes infraestructuras, tipo de Sagunto o Torrevieja, por mencionar algunas instalaciones desaladoras. Incorporan un pretratamiento, un bombeo, un sistema de tratamiento con membranas como corazón de la planta, que suele ser una ósmosis inversa, y un postratamiento”. En efecto, en el contexto de las piscinas comerciales, las plantas desaladoras suelen utilizar sistemas de ósmosis inversa, que son los más comunes y efectivos para este propósito. La ósmosis inversa es un proceso que utiliza una membrana semipermeable para eliminar partículas y contaminantes del agua, incluidas las sales disueltas, produciendo agua de alta calidad apta para el llenado y la recirculación de piscinas. En palabras de García Panadero, “una desaladora funciona por ósmosis inversa, con una membrana separadora que deja pasar el agua pero no las sales -principalmente cloruro de sodio, aunque también otros minerales como el magnesio o el potasio, de manera que obtienen dos corrientes: una es el agua sin sales o permeado, tan pura que incluso hay que remineralizarla para conseguir un agua óptima para beber; y otra que es el concentrado, que se devuelve al mar”.

Costes asociados

Los costes asociados a las plantas desaladoras compactas o portátiles para su uso en piscinas comerciales pueden variar significativamente según las circunstancias específicas del proyecto y otros factores, incluyendo la capacidad de producción, la tecnología utilizada, la ubicación geográfica y otras condiciones locales. Proporcionar cifras exactas es difícil sin conocer los detalles. Sin embargo, a continuación se realiza un desglose aproximado de los costes en euros:

  • Costes de diseño y ingeniería. Entre 100.000 € y 500.000 €, dependiendo de la complejidad del diseño y los requisitos del proyecto.
  • Costos de construcción. Pueden oscilar entre 1 millón de euros y 10 millones de euros, dependiendo del tamaño de la planta y los costos de mano de obra y materiales en la región específica.
  • Costes de equipos y tecnología. Esto puede representar una parte significativa del costo total y puede variar ampliamente dependiendo de los equipos seleccionados y la capacidad de la planta. Para una planta compacta, podría variar entre 50.000 € y 3 millones de euros.
  • Costes de instalación. Alrededor del 10-20% de los costes totales de construcción.
  • Costes de terrenos y permisos. Estos pueden variar enormemente según la ubicación del proyecto, pero podrían representar entre 100.000 € y 1 millón de euros.
  • Costes de infraestructura auxiliar. Pueden ser alrededor del 10-20% de los costos totales de construcción, dependiendo de la necesidad de infraestructura adicional como acceso vial, suministro de energía, etc.
  • Costes de operación y mantenimiento. Estos son costos continuos y pueden variar según el tamaño y la complejidad de la planta, pero podrían oscilar entre 100.000 € y 500.000 € al año.
  • Costos de financiación. Esto variará según las condiciones del préstamo y otros factores financieros, pero pueden ser significativos a lo largo del tiempo.

En general, algunos de los aspectos más destacados de las plantas desaladoras para piscinas comerciales son:

  • Eliminación de contaminantes. Las plantas desaladoras utilizan procesos de filtración, ósmosis inversa y otras tecnologías avanzadas para eliminar eficazmente contaminantes, incluidos los sólidos disueltos, bacterias, virus, metales pesados y otros compuestos indeseables del agua.
  • Conservación de recursos hídricos. Al utilizar agua de mar, agua salobre o agua residual tratada como fuente de alimentación, las plantas desaladoras pueden ayudar a conservar los recursos hídricos dulces limitados, reduciendo así la presión sobre los suministros de agua potable.
  • Reducción de costes a largo plazo. Aunque la instalación inicial de una planta desaladora puede requerir una inversión significativa, a largo plazo, estas instalaciones pueden ayudar a reducir los costes operativos y de mantenimiento asociados con el tratamiento del agua, al tiempo que garantizan una calidad del agua consistente y confiable.
  • Sostenibilidad ambiental. Las plantas desaladoras pueden contribuir a la sostenibilidad ambiental al reducir la dependencia de las fuentes de agua dulce limitadas y al minimizar el impacto ambiental asociado con la extracción y el tratamiento de agua.

 

Implementación: desafíos y soluciones

Si bien las plantas desaladoras ofrecen numerosos beneficios para el tratamiento del agua en piscinas comerciales, su implementación y adopción pueden presentar desafíos únicos. Algunos de los aspectos clave a considerar son los siguientes:

 

Costes iniciales y de mantenimiento

Las plantas desaladoras pueden requerir inversiones significativas tanto en la instalación inicial como en el mantenimiento continuo, lo que puede representar un desafío económico para los responsables o gestores de las piscinas comerciales o recreativas, especialmente para aquellas con recursos financieros limitados. “El coste de una planta de este tipo puede variar entre 50.000 y 3 millones de euros, pues depende de muchas variables”, afirma la vicepresidenta de AEDyR, García Panadero. Pero ello no quita que tenga otras ventajas. “La implementación es muy rápida. Si las grandes infraestructuras requieren de un mínimo de 2 años, que entre licitaciones, adjudicaciones y proyecto pueden alcanzar los 5, las soluciones portátiles pueden estar implementadas y ofrecer agua en 6-8 meses. Además, teniendo en cuenta que los hoteles y otras empresas turísticas pueden utilizar el agua como materia prima en otros ámbitos más allá del recreativo (calderas, cocina, lavandería, limpieza…), esta inversión puede amortizarse en periodos muy cortos”.

Otra ventaja es el propio tamaño de la planta, tanto en su transporte, pues puede ir en contenedores de 40 pies, como para su instalación, ya que normalmente solo es necesario una losa de hormigón donde colocar el container encima. “No suele ser necesario construir una nave, ni grandes infraestructuras para su colocación y ubicación. Y, en cambio, tiene como gran ventaja el ser un sistema escalable. Es decir, se pueden instalar varias plantas en paralelo según la demanda o la necesidad de ampliar la producción de agua”, afirma García Panadero. Sí recomienda que “la planta esté ubicada lo más cerca de la fuente de agua, ya sea agua de mar de forma directa (captación abierta) o agua de mar de pozos playeros, que tienen la ventaja de contar con menos materia orgánica al haber menos luz, lo que implica una menor filtración”. Una vez esté instalada la planta, “el agua tratada puede llevarse al lugar de destino mediante cuba o bombeo, esta última opción a través de la propia red de agua y, con los contadores, conocer exactamente su consumo y coste”, afirma la vicepresidenta de AEDyR.

En cuanto a los gastos de mantenimiento, la vicepresidenta de AEDyR enumera los relacionados con la “reposición de los consumibles que incorpore la planta y el resto de equipos electromecánicos”, si bien se trata de un “mantenimiento sencillo pues suelen ser plantas automatizadas, tipo plug and play, que permiten su funcionamiento desde un dispositivo móvil”. Y es más, “en muchos casos es el propio personal de mantenimiento de los hoteles u otros espacios recreativos el que se encarga del mantenimiento, tras una formación previa por parte de la empresa fabricante o instaladora de la planta desaladora sobre sus características y operación”.

Como posibles soluciones a estos costes iniciales y de mantenimiento, se pueden buscar estrategias de financiamiento innovadoras, como asociaciones público-privadas o modelos de financiamiento compartido, que pueden ayudar a reducir la carga financiera inicial. Además, un adecuado plan de mantenimiento preventivo puede contribuir a reducir los costes operativos a largo plazo y maximizar la vida útil de la planta desaladora.

Plantas desaladoras para piscinas comerciales

Planta desaladora. Foto cortesía de SETAPHT.

Coste energético de la producción de agua

Uno de los principales desafíos de las plantas desaladoras es el consumo de energía requerido para impulsar el proceso de ósmosis inversa. Esto puede aumentar los costes operativos y contribuir a una mayor huella de carbono. En general, las plantas compactas, según su función, tiene un consumo de 3 kW/h por m3, lo que les permite estar enchufadas a la red eléctrica, si bien cabe la posibilidad de que funcionen con energía fotovoltaica o generador. También es cierto que se están desarrollando y aplicando tecnologías más eficientes energéticamente, como sistemas de recuperación de energía y mejoras en el diseño de las plantas desaladoras, para reducir el consumo de energía y hacer que el proceso sea más sostenible desde el punto de vista ambiental y económico.

Según la vicepresidenta de AEDyR, García Panadero, “actualmente, con todos lo desarrollos en desalación que está realizando su industria, el coste operativo de las plantas compactas o portátiles es prácticamente igual que el de las grandes instalaciones. Si bien es cierto que hace años los consumos energéticos eran mayores, ahora se emplean membranas eficientes, variadores de velocidad y otros sistemas avanzados que hacen que el consumo energético esté por debajo de los 3 kW/h por m3.

 

Rechazo salino

Durante el proceso de ósmosis inversa, una parte del agua se convierte en permeado (agua purificada) y otra parte se convierte en rechazo (agua con alta concentración de sales y contaminantes). Este rechazo salino debe ser adecuadamente manejado para evitar impactos negativos en el medio ambiente. En este tipo de plantas compactas o portátiles, el rechazo se devuelve al mar mediante un sistema de disposición adecuado, que normalmente es una serie de difusores que permiten una rápida dilución.

Hay que tener en cuenta, comenta García Panadero, “que el agua de mar (Mediterráneo, en este caso) tiene entre 36 y 39 g/L de salinidad y el agua desalada, 0,5 g/L. Este tipo de plantas compactas suelen incluso realizar un acondicionamiento posterior (postratamiento)para remineralizar el agua según su destino. En cuanto al rechado, o más bien concentrado, ya que la sal está concentrada al doble de salinidad que el agua que entra en la planta, bien tratado no supone problema alguno al enviarse de nuevo al mar, pues se disuelve en apenas 50 metros sin afectar al entorno marino, ni fauna ni flora. Estamos hablando que el aumento salino es inferior al 5%”.

Con todo, se están implementando sistemas de gestión de rechazo, como la dilución con agua de mar o agua dulce, el almacenamiento y disposición adecuada del rechazo, y el uso de tecnologías de recuperación de energía para minimizar el impacto ambiental y aprovechar al máximo los recursos.

Las plantas desaladoras compactas, con gran implantación en el sector industrial y agrario, pueden convertirse en una innovación revolucionaria para el tratamiento de agua para piscinas comerciales y de uso recreativo ante la escasez hídrica

Regulaciones y normativas

El cumplimiento de las regulaciones y normativas locales relacionadas con el tratamiento del agua y la descarga de efluentes tratados puede representar un desafío para las piscinas comerciales que operan con plantas desaladoras. También hay que tener en cuenta, recuerda la vicepresidente de AEDyR, que “para plantas desaladoras con capacidades inferiores a 3.000 m3 no hay la necesidad de realizar la declaración de impacto ambiental, según el RD 1/2008, de 11 de enero, por lo que se acelera su implementación. No obstante, siempre conviene trabajar en estrecha colaboración con las autoridades reguladoras locales y autonómicas para garantizar el cumplimiento de las normativas vigentes y desarrollar prácticas de operación y mantenimiento que minimicen los impactos ambientales y cumplan con los estándares de calidad del agua.

 

Capacitación y educación

Finalmente, más allá de los requerimientos técnicos, la capacitación del personal y la educación de los usuarios sobre el uso adecuado del agua tratada son fundamentales para garantizar la eficacia y el éxito continuo de una planta desaladora compacta en una piscina comercial.

 

Conclusiones

Las plantas desaladoras están emergiendo como una innovación revolucionaria en el tratamiento del agua para piscinas comerciales. Estas instalaciones ofrecen una solución sostenible, eficiente y confiable para mantener la calidad del agua en niveles óptimos, al tiempo que contribuyen a la conservación de recursos hídricos y la sostenibilidad ambiental.

Si bien las plantas desaladoras ofrecen una solución efectiva para el tratamiento del agua en piscinas comerciales, es importante abordar y mitigar los desafíos asociados, como el coste energético, el manejo del rechazo salino y los costes iniciales y de mantenimiento. Con un enfoque integral que incluya innovaciones tecnológicas, prácticas de gestión eficientes y colaboración con las partes interesadas, es posible maximizar los beneficios de las plantas desaladoras y garantizar una gestión sostenible y eficaz del agua en el sector de piscinas comerciales.

Por tanto, aunque su implementación puede presentar desafíos, el potencial de beneficios a largo plazo hace que las plantas desaladoras sean una opción atractiva y prometedora para el tratamiento del agua en el sector de las piscinas comerciales y recreativas.

El ejemplo de Lloret de Mar en Cataluña

El sector empresarial de Lloret de Mar y su Ayuntamiento han adquirido una desaladora que permitirá el uso de las piscinas durante la temporada de verano como solución ante la escasez de agua, garantizando así a los visitantes una experiencia como la de años anteriores. El objetivo es asegurar los más de 12.000 puestos de trabajo directamente vinculados al sector turístico y la actividad de los más de 123 hoteles (29.875 plazas hoteleras), 4 campings (1.337 unidades de acampada y 3.786 plazas) y 12 bloques de apartamentos turísticos y viviendas de uso turístico (1.144 plazas). Esta medida se suma a los esfuerzos que el municipio ha llevado a cabo en los últimos años para reducir progresivamente su consumo hídrico, algo imprescindible en el actual contexto de sequía severa que sufre Cataluña. Esta desaladora constituye una solución a corto plazo para asegurar la calidad de los servicios turísticos en temporada estival. El objetivo es seguir trabajando con la Agencia Catalana del Agua (ACA) para obtener una concesión estable y así poder disponer de una alternativa para el llenado de piscinas públicas.

El coste del proyecto, de unos 1,5 millones de euros, estará íntegramente financiado por los empresarios del sector turístico de Lloret de Mar y cuenta para su tramitación y viabilidad con el apoyo del Ayuntamiento de Lloret de Mar. En estos momentos, el proyecto se encuentra en el proceso final de tramitación con la ACA, que debe autorizar su uso. Esta iniciativa es posible desde que la Generalitat anunció el pasado 7 de marzo la autorización para instalar desaladoras privadas destinadas a usos como el llenado de piscinas, siempre que se justifique que el objetivo último es el mantenimiento de la actividad económica y puestos de trabajo.

Plantas desaladoras para piscinas comerciales

La fabricación de la desaladora irá a cargo de la empresa valenciana Hidro Water , especializada en la fabricación y distribución de equipamiento para el tratamiento de agua. La empresa ha diseñado un sistema de ósmosis inversa de agua de mar que permitirá generar 50.000 litros de agua la hora y, por tanto, reducir a cero el uso del agua de boca para el llenado de piscinas. Como se aprecia en el esquema adjunto, la captación del agua se hará desde un pozo que realiza un primer filtrado natural del agua de mar (1); de ahí, el agua se bombea a través de una tubería hasta los depósitos de almacenamiento (2), situados al final del Paseo Marítimo; mediante un sistema de ósmosis inversa se desala (3) y, una vez tratada, el agua se almacena en un depósito (5). El agua, ya apta para su uso, se distribuirá en camiones a todos aquellos hoteles que hayan pagado por la instalación de la desaladora (6) y, por tanto, tengan permiso para comprar el agua. Los residuos obtenidos de todo el proceso, es decir, la salmuera, conectarán con la tubería de agua regenerada de la EDAR que devuelve esta agua al mar (4).

La iniciativa impulsada por el Gremio de Hostelería de Lloret de Mar se ha hecho extensiva a los municipios vecinos como Tossa, que ya se ha añadido, porque la situación de emergencia afecta a toda la Costa Brava y, por tanto, es necesario buscar soluciones conjuntas. También el parque acuático de Lloret de Mar, Waterworld , así como el Grupo Privé y Sanddance, propietarios de Disco Privé, y el resort Camiral Golf & Wellness de Caldes de Malavella han colaborado económicamente, pues se trata de evitar una situación similar a la provocada por la COVID , en la que todo el sector turístico se vio afectado.

Al margen de esta iniciativa privada, Lloret de Mar está trabajando también para acelerar la construcción de nuevas canalizaciones que permitan ampliar el uso del agua regenerada. En la actualidad, Lloret utiliza menos del 10% de toda el agua regenerada en la EDAR, que abastece a la localidad desde dos puntos: la zona de Fenals y la calle Igualada, y que se emplea para la limpieza de calles, el riego de jardines y zonas ajardinadas públicas, el abastecimiento de los camiones de bomberos y los campos de pitch & putt. El Ayuntamiento abrirá una nueva canalización en la zona del Rieral para seguir ampliando las opciones para disponer de un uso más extenso del agua regenerada.


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