¿Son seguras las instalaciones deportivas, gimnasios y piscinas? El caso de Cataluña

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Estos último 10 días Cataluña se ha convertido en el espejo donde mirar si la política decide cerrar las instalaciones deportivas, gimnasios y piscinas de forma arbitraria y haciendo caso omiso al propio sector y todas las medidas y recomendaciones realizadas durante los meses anteriores en plena pandemia del coronavirus. Y en ese espejo no solo se ha reflejado una desacertada actuación por parte del Gobierno catalán, sino también los posibles pasos a realizar si ocurre lo mismo en otras comunidades y, lo más importante, la unión del deporte catalán y una resolución judicial a su favor. Repasemos brevemente lo sucedido.
El pasado sábado 18 de julio la Generalitat de Catalunya, a instancias del Procicat, publicó en Diario Oficial de la Generalitat una resolución que instaba a cerrar todas las instalaciones deportivas durante 15 días por los rebrotes de Covid-19 en Barcelona ciudad y su área metropolitana, así como varios municipios de Lleida. Más allá de las movilizaciones por parte de los agentes del sector, tanto en las calles como en las redes sociales durante más de una semana, un grupo de entidades formado por la Unió de Federacions Esportives de Catalunya, el clúster de la industria deportiva catalana Indescat, la asociación de centros deportivos públicos Gestiona, la patronal del sector del fitness en Cataluña Adecaf, la Federació Catalana de Natació y la Associació de Clubs de Natació decidieron llevar el asunto ante la justicia presentando el pasado 21 de julio una demanda de recurso contencioso administrativo contra la resolución del Govern. En ella esgrimían que el cierre de la actividad deportiva era una medida arbitraria, desproporcionada e injusta hacia un sector que es salud. También consideraban esta decisión irresponsable porque obviaba el esfuerzo que ha hecho el sector por establecer unos protocolos de seguridad para garantizar una práctica segura, además de medidas de seguridad de higiene, de reducción de aforo, de distancia intrapersonal, trazabilidad de los usuarios, etc., sin dejar de lado las comparativas con otros sectores no cerrados por la Generalitat con rebrotes demostrados.
El pasado 29 de julio el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) dio la razón a las entidades que habían presentado la demanda, otorgando las medidas cautelares solicitadas y permitiendo abrir los centros deportivos, gimnasios y piscinas. En su resolución, los magistrados de la sección segunda han acordado “suspender el apartado 7 de la Resolución SLT/1746/2020 de 17 de julio de los Consejeros de Salud e Interior de la Generalitat de Cataluña en lo relativo a la suspensión de la apertura de los equipamientos e instalaciones deportivas, condicionada la apertura de los mismos al cumplimiento de las medidas contenidas en la propuesta al Comité de Dirección del Plan de Actuación del Procicat, dictadas por el Consell Català de l’Esport el 18 de julio de 2020”. También se indica que “Vistas estas conclusiones, genéricas que admiten pluralidad de soluciones, y ponderando los intereses en conflicto (sanitarios y económicos), no se justifica la proporcionalidad en el cierre total de los establecimientos de referencia. Si bien, en atención al principio de responsabilidad, y tomando en consideración la situación actual en la que nos encontramos, para otorgar la medida cautelar se deberá condicionar la apertura de los equipamientos e instalaciones deportivas al cumplimiento de las medidas” del Procicat. Es decir, las instalaciones y gimnasios pueden abrir sus puertas aplicando todos los protocolos, medidas de seguridad e higiene para garantizar la práctica segura de la actividad física y deportiva. Con todo, las entidades piden también una mesa de diálogo efectiva del sector con el Govern para trabajar conjuntamente para la gestión de la crisis y evitar que vuelvan a suceder hechos similares.
Pese a la buena noticia de abrir las instalaciones deportivas, de esta nueva ‘semana trágica’ del deporte catalán pueden sacarse varias conclusiones o interrogantes: ¿qué significa el deporte para los políticos? ¿de verdad consideran al deporte y a la educación física sinónimo de salud o un enemigo de la misma?, ¿por qué las instalaciones deportivas, su funcionamiento y gestión tienen tanta poca consideración por parte de los políticos?, ¿por qué no se escucha al sector antes de tomar decisiones tan drásticas? a pesar de vencer en la adversidad y contar, en este caso catalán, con todo el apoyo del deporte nacional, ¿por qué el deporte está tan desunido en este país? ¿cómo sobrevivir a las consecuencias económicas derivadas del cese de la actividad? De todo ello queda claro una cosa: el deporte debe seguir luchando porque no es el problema, sino parte de la solución. El deporte es salud.


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