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Tendencias del fitness para 2026

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Por: Redacción Instalaciones Deportivas Hoy.

La American College of Sports Medicine (ACSM) ha publicado, y ya van 20 años consecutivos, su informe sobre las tendencias mundiales del fitness. El documento, basado en una encuesta a 2.000 profesionales del ejercicio de la industria del fitness, especialistas clínicos e investigadores, describe las 20 principales tendencias potenciales de cara a 2026 en Estados Unidos, siendo la tecnología wearable la principal. En su conjunto, además de la digitalización, destacan las tendencias de individualización, integración, accesibilidad, inclusión social y bienestar integral.

El sector del fitness ha sufrido durante las últimas dos décadas cambios drásticos en relación a sus tendencias, permitiendo conocer su evolución e impacto en los ciudadanos y su salud. En estos 20 años se han visto reflejadas tendencias de fitness relacionadas con la obesidad infantil, el auge del entrenamiento on line y en casa vinculado a la pandemia de la COVID-19, la atención a la salud mental, el auge de la tecnología del fitness, los programas de integración médica y el envejecimiento activo, entre otras. Por tanto, este informe anual de tendencias ayuda a los profesionales del ejercicio, propietarios y gestores de gimnasios y a sus clientes a comprender los hallazgos en relación con su propio entorno laboral. Ya sea perfeccionando los servicios en un gimnasio, adaptando los programas de entrenamiento para satisfacer necesidades específicas de salud y fitness, desarrollando políticas de actividad física o investigando la implementación y el impacto, los resultados ofrecen una guía práctica para la toma de decisiones a corto o medio plazo. La encuesta ofrece tanto un panorama de las prácticas actuales como una perspectiva sobre las nuevas prioridades y áreas de crecimiento en la industria de la salud y el fitness.

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Análisis del top 10

El estudio de la ACSM presenta las 20 tendencias más relevantes para el año 2026, siendo el top 10 el siguiente:

Wearable technology. Tendencia destacada en los últimos años, continúa evolucionando con biosensores avanzados que ahora capturan indicadores como la detección de caídas o choques, el ritmo cardíaco, la presión arterial, la glucosa en sangre y la temperatura de la piel. Estos son particularmente importantes para un amplio grupo demográfico, desde pacientes en rehabilitación, principiantes en fitness, atletas y adultos mayores. Esta tendencia se situó entre las tres primeras en casi todas las profesiones y grupos de edad encuestados, lo que refleja su amplio atractivo. En cuanto a su aplicación, a medida que evolucionan las tecnologías wearables, los profesionales del ejercicio deben mantenerse informados sobre las diferencias en la precisión de los dispositivos y la experiencia del usuario. Si bien existen directrices para evaluar los wearables, el rápido avance en la innovación a menudo supera la validación. Aun así, estas herramientas pueden contribuir significativamente al autocontrol, la responsabilidad y la participación sostenida. Cuando se aplican con intención, los wearables mejoran el entrenamiento individualizado y ayudan a reforzar hábitos saludables a lo largo del tiempo. En Estados Unidos, casi la mitad de los adultos ya posee un monitor de actividad física o un reloj inteligente, por lo que la pregunta ya no es si la gente usará wearables. Lo importante ahora es enseñar a las personas a usarlos de la manera que mejor favorezcan su salud.

– Programas de fitness para adultos (envejecimiento activo). La generación del baby boom incluye a 73 millones de estadounidenses que tendrán más de 65 años para 2030, lo que intensifica la demanda de opciones de ejercicio adecuadas para su edad y basadas en la evidencia. Según el Informe del Consumidor de Salud y Fitness de EEUU de 2023 de la IHRSA, los adultos mayores de 65 años visitan gimnasios y estudios con más frecuencia que cualquier otro grupo de edad. En cuanto a su aplicación, datos del sector apuntan a una creciente participación y oportunidades dentro de esta población. Los programas etiquetados como de baja intensidad, funcional o envejecimiento activo atraen sistemáticamente a más participantes que los denominados ‘fitness para adultos mayores’. Estas actividades sugieren una creciente demanda y participación, aunque una planificación de programas bien pensada, la capacitación de instructores y la accesibilidad siguen siendo esenciales para diseñar ofertas efectivas para adultos. Entre los enfoques especialmente útiles para esta población se incluyen el entrenamiento de resistencia para mantener la fuerza, ejercicios de equilibrio y movilidad para reducir el riesgo de caídas, y actividad cardiovascular de bajo impacto para promover la salud cardíaca. Así, los programas eficaces deben ser seguros, agradables y estar diseñados para mejorar la capacidad funcional en las actividades de la vida diaria. Desde su inclusión en el 2017, esta tendencia ha ocupado los primeros puestos.

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– Ejercicio para el control de peso. En su posición más alta en estos 20 años, esta tendencia incluye ahora el uso de medicamentos para el control de la obesidad, como el GLP-1 AR. La obesidad afecta al 42,4% de los adultos estadounidenses, mientras que aproximadamente el 49% de las personas con obesidad intentan activamente controlar su peso. ¿Cómo aplicar esta tendencia? El ejercicio sigue siendo esencial para el control de peso a largo plazo, ya que favorece la masa muscular magra, la función física y la salud metabólica. Las investigaciones demuestran que las personas que continúan haciendo ejercicio durante el tratamiento farmacológico mantienen una mayor pérdida de grasa y preservan la masa muscular después de suspender la medicación que quienes solo la utilizan. Los profesionales del ejercicio deben reforzar constantemente el papel único del ejercicio en los resultados sostenibles de peso y posicionarse como colaboradores de confianza en este proceso. No existe ninguna duda de la eficacia del ejercicio y la actividad física para combatir la obesidad, por lo que deben formar parte de cualquier programa de control de peso debido a su impacto positivo incluso mental. Los medicamentos para reducir peso pueden reducir la masa muscular, lo cual puede ser perjudicial para la salud. El ejercicio puede preservar la masa muscular, aumentar la fuerza y ​​mejorar la función física, señalan los expertos.

– Aplicaciones móviles de ejercicio. Estas app ofrecen entrenamientos a la carta, programados, transmitidos en vivo o grabados, permitiendo a los usuarios comodidad y flexibilidad para ejercitarse en cualquier momento y lugar. En 2024, más de 345 millones de personas usaron aplicaciones de fitness, generando más de 850 millones de descargas. Los usuarios de aplicaciones suelen ser jóvenes, mujeres, con estudios universitarios y residentes en zonas urbanas, con una menor adopción observada entre adultos mayores y personas con poca alfabetización digital. En cuanto a su aplicación, las aplicaciones móviles pueden promover la adherencia al ejercicio al ofrecer comodidad, estructura y herramientas de automonitoreo. Las investigaciones demuestran que los usuarios valoran las funciones que facilitan el establecimiento de objetivos y el seguimiento del progreso, lo que puede impulsar una participación sostenida. Las aplicaciones con elementos que fomentan el hábito, como recordatorios, recompensas o funciones sociales, pueden favorecer el uso a largo plazo. Los profesionales del ejercicio pueden utilizar las aplicaciones como herramientas complementarias, especialmente para clientes que prefieren opciones de fitness flexibles y tecnológicas. No hay duda que el uso generalizado de teléfonos inteligentes y wearables ha hecho que las aplicaciones móviles de ejercicio sean muy accesibles, lo que las convierte en una herramienta prometedora para promover la actividad física regular. Sin embargo, su eficacia general depende de la participación del usuario y de la calidad del programa.

El futuro del fitness se orienta hacia la integración entre tecnología, bienestar social y salud integral, destacando la importancia de la accesibilidad, la inclusión, la prevencón y la profesionalización, ya sea en entornos deportivos o sanitarios

– Equilibrio, flow y core. Tras la disminución de la participación grupal a causa de la pandemia, estos formatos han recuperado impulso junto con un mayor interés en la salud holística y la integración mente-cuerpo. Esta tendencia se ha replanteado como un componente clave de una rutina de fitness equilibrada, que conecta la calidad del movimiento con el bienestar mental. ¿Como aplicarlos? Los profesionales del ejercicio pueden integrar estos formatos para ayudar a sus clientes a mejorar la postura, la movilidad y el control del core, lo que favorece un movimiento más seguro durante el entrenamiento de fuerza y ​​cardio. Las investigaciones destacan la importancia de estos formatos para mejorar el control del movimiento y la prevención de lesiones, especialmente en la población de edad avanzada. Además, estos formatos permiten a los entrenadores brindar atención individualizada en un entorno grupal, ofreciendo apoyo personalizado y oportunidades para profundizar la conexión mente-cuerpo. Fortalecer el core, mejorar el equilibrio y participar en entrenamientos basados ​​en la atención plena son clave para la calidad general del movimiento, la prevención de lesiones y la salud a largo plazo. Actividades como pilates, yoga y entrenamiento del core están teniendo eco entre generaciones. Su popularidad refleja un cambio más amplio en la industria hacia la longevidad, la salud holística y la integración mente-cuerpo.

– Ejercicio para la salud mental. En Estados Unidos, más de uno de cada cinco adultos señala padecer algún problema de salud mental, lo que refuerza la importancia de las estrategias basadas en el movimiento que promueven el bienestar emocional. Una encuesta nacional reveló que el 78% de quienes hacen ejercicio citan el bienestar mental o emocional como su principal motivo para entrenar, por encima de la aptitud física o la apariencia. El ejercicio ofrece un enfoque basado en la evidencia, práctico y escalable para mejorar la salud mental, tanto en contextos preventivos como complementarios. Si bien existe la necesidad de programas basados ​​en el ejercicio que aborden positivamente la salud mental, muchos gimnasios y estudios no promueven explícitamente estos resultados, de ahí la necesidad de una buena aplicación. Enfocar el ejercicio en los beneficios para la salud mental puede alinear mejor los programas con la motivación y fomentar la participación a largo plazo. Ciertos formatos pueden ser especialmente apropiados para promover resultados en la salud mental: el entrenamiento de resistencia reduce los síntomas depresivos, mientras que los formatos de baja intensidad basados ​​en la atención plena, como el yoga, pueden ofrecer un valor adicional para la reducción del estrés y el bienestar emocional. Está claro, según los expertos, que el ejercicio se está adoptando tanto para la mente como para el cuerpo, sirviendo como una estrategia clave para aliviar el estrés, mejorar el estado de ánimo y la resiliencia, y que su práctica regular es una de las estrategias más efectivas para mejorar la salud mental, desarrollar resiliencia emocional y mejorar el bienestar general. Y esto se aplica no solo a la población general, sino también a grupos vulnerables como mujeres embarazadas, niños, adultos…

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– Entrenamiento de fuerza tradicional. A pesar de sus beneficios, menos del 30% de los adultos estadounidenses cumplen con las pautas recomendadas para la actividad de fortalecimiento muscular. Los ejercicios de resistencia utilizan pesas libres como barras, mancuernas y pesas rusas para mejorar la fuerza, la resistencia y la función muscular. Desempeñan un papel clave en el mantenimiento de la densidad ósea, la salud metabólica y la movilidad a lo largo de la vida. En su aplicación, los profesionales del ejercicio pueden ofrecer programas de entrenamiento de fuerza progresivos, inclusivos y accesibles para diversas poblaciones. El mensaje debe enfatizar los beneficios para la salud a largo plazo y los resultados funcionales, no solo la estética o el rendimiento. Para mejorar la aceptación, el entrenamiento de fuerza puede integrarse en clases grupales, programas de bajo coste o formatos híbridos que reduzcan la intimidación y promuevan la constancia.

– Tecnología basada en datos. Más del 70% de los usuarios de wearables han reportado aplicar sus datos de rendimiento para fundamentar estrategias de ejercicio o recuperación, y los profesionales del ejercicio pueden usar la biorretroalimentación para adaptar la intensidad, evaluar la preparación y reducir el riesgo de sobreentrenamiento. Independientemente de su nivel de condición física, los clientes pueden beneficiarse de ajustes personalizados que alinean el entrenamiento con su estado de recuperación. Una aplicación eficaz requiere convertir los datos brutos en información práctica, comunicarse claramente con los clientes y diseñar programas que se alineen con sus objetivos y preparación individual. Según los expertos, la biorretroalimentación se ha convertido en una herramienta impactante, que permite tanto a los clientes como a los profesionales del ejercicio personalizar el ejercicio y obtener información en tiempo real sobre la respuesta fisiológica del cuerpo. En combinación con la tecnología wearable, la tecnología basada en datos puede ayudar a transformar el entrenamiento físico en una experiencia más personalizada y ágil. Y es que los datos fisiológicos en tiempo real, como la variabilidad de la frecuencia cardíaca y los patrones de sueño, están moldeando la forma en que las personas entrenan y se recuperan. Estas herramientas permiten ajustes más personalizados que mejoran los resultados y reducen el riesgo de lesiones. La clave está en traducir números complejos en una guía clara y práctica.

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– Clubes deportivos y recreativos para adultos. Esta tendencia, que se incorpora al top 20 en 2026, refleja el creciente interés en actividades que combinan el ejercicio con la diversión, la flexibilidad y la conexión social fuera de los gimnasios tradicionales. La creciente popularidad del pickleball en Estados Unidos (y ahora en auge por España), así como de los clubes y ligas que ofrecen otras actividades (ligas deportivas para adultos, clubes de corredores…), son ejemplos de esta tendencia. ¿Cómo se aplica? Al enfatizar el disfrute, la camaradería y la participación constante, los clubes deportivos y recreativos para adultos pueden ayudar a reducir las barreras para el ejercicio y mejorar la adherencia a largo plazo. Los formatos grupales pueden ser particularmente efectivos para adultos que, de otro modo, serían inactivos, especialmente aquellos motivados por la conexión o la competencia casual. Los profesionales del ejercicio pueden apoyar la participación integrando programas recreativos en sus ofertas, liderando grupos comunitarios o colaborando con ligas locales para llegar a adultos que no podrían participar en los gimnasios tradicionales.

– Entrenamiento funcional. Este tipo de entrenamiento incluye movimientos de fuerza, potencia, movilidad y resistencia diseñados para mejorar el rendimiento físico en actividades del mundo real. Su versatilidad lo hace apropiado tanto para jóvenes, adultos, personas mayores y deportistas. Los programas suelen enfatizar movimientos como sentadillas, zancadas y cargas, que se trasladan directamente a la vida diaria o al deporte. En cuanto a su aplicación, los profesionales pueden utilizar el entrenamiento funcional para mejorar la estabilidad articular, la movilidad y el rendimiento deportivo. Aunque a menudo se asocia con adultos mayores o con la rehabilitación de lesiones, el entrenamiento funcional también beneficia a los deportistas, ya que la evidencia muestra mejoras en la fuerza, la velocidad, la potencia y el equilibrio entre los atletas. El entrenamiento funcional en el fitness puede impartirse con o sin equipo y adaptarse a sesiones individuales, formatos grupales o modelos híbridos que priorizan la eficiencia del movimiento y la capacidad funcional por encima de la estética o el volumen. Para los expertos, el fitness funcional marca un cambio hacia una salud basada en el movimiento que promueve la independencia en adultos mayores, transformando la fuerza en capacidad para el día a día y reforzando el poder preventivo del ejercicio. No es solo una tendencia, sino un pilar fundamental en la prescripción de ejercicio.

– Resto de tendencias. Las otras 10 tendencias hasta llegar a las 20 analizadas son: boutiques especializados de entrenamiento; entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT); clases grupales de fitness; entrenamiento para tratar enfermedades crónicas; contratación de profesionales certificados; entrenamiento de rehabilitación y adaptado; terapias de frío y calor; actividades al aire libre; gimnasios comerciales y multiusos (grandes superficies); y desarrollo atlético en jóvenes.

Conclusiones

Señalando que algunas tendencias ya son duraderas en el tiempo, para el consultor deportivo Manel Valcarce, que utiliza la metodología propuesta por la ACSM para su informe de tendencias fitness en España, los resultados de este año de la ACSM reflejan una evolución sostenida hacia programas de fitness digitalmente integrados y personalizados, con un enfoque creciente en la inclusión social y el bienestar integral. Sobresalen las tendencias de individualización, integración y accesibilidad, impulsadas por soluciones tecnológicas avanzadas y estándares profesionales que garantizan servicios seguros e inclusivos. La tecnología wearable se mantiene como la tendencia número uno en Estados Unidos, mientras que las app de ejercicio para dispositivos móviles y la tecnología de capacitación basada en datos se consolidan como pilares de la práctica moderna, favoreciendo la personalización, la comunicación y la accesibilidad en entornos presenciales y virtuales. Además, se destaca la expansión del papel del ejercicio en la promoción de la salud y la atención clínica, con tendencias como el ejercicio para la salud mental y el ejercicio para el tratamiento de enfermedades crónicas, que refuerzan el enfoque preventivo y la integración del fitness en el sistema sanitario.


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