El problema de las bacterias en la piscina y cómo resolverlo
Por: Departamento Técnico de PS-Pool Equipment
El agua de la piscina no está exenta del peligro de las bacterias y microorganismos, de ahí la necesidad y obligación de tratar el agua, siendo todavía el cloro el producto químico desinfectante más habitual, pero no el único. Una bacteria en contacto con el cloro del agua muere en 30 segundos y, sin embargo, si hay cloro en el agua ¿por qué hay bacterias en las piscinas? En este artículo PS-Pool Equipment propone una solución biológica al problema de las bacterias en la piscina.

Las bacterias se adhieren a cualquier superficie de la piscina, ya sea al fondo, a las paredes, a las tuberías, etc., y generan a su alrededor un gel protector, denominado alginato, que las aísla del cloro. Una vez que las bacterias están protegidas por este gel, el cloro ya no puede eliminarlas y las bacterias comienzan a reproducirse de forma exponencial, multiplicándose a gran velocidad y produciendo lo que se conoce como biofilm (Figura 1).

Sorprendentemente, la mayor superficie con la que las bacterias pueden hacer contacto no es, como podría parecer, las paredes de la piscina o el fondo del vaso, sino el medio filtrante que se encuentra en el interior del filtro y que es, en la mayoría de los casos, arena. Si se tiene en cuenta que cada tonelada de arena son 3.000 m² y que dentro de un filtro de 2.000 mm de diámetro caben 5,7 toneladas, resulta que las bacterias tienen una superficie de 17.100 m³ a la que adherirse (el equivalente al tamaño de cuatro campos de fútbol).
Si se observa al microscopio la arena del interior de un filtro, es comprobable que tan solo tres días después de llenarlo con arena nueva y limpia, ya se aprecia claramente en ella el biofilm. En estos pocos días cada grano de arena del filtro ha sido colonizado por bacterias que crecen a una velocidad increíble, duplicando su biomasa cada 15-30 minutos y desarrollando ese biofilm que posteriormente es colonizado también por otras bacterias, virus, protozoos…
El biofilm significa que la arena está contaminada. Pero no solo eso. La presencia del biofilm hace que la arena se vaya apelmazando y se formen canales preferentes en el interior del filtro. Estos canales preferentes son atravesados con gran facilidad y rapidez por el agua que se está filtrando, impidiendo que las partículas de suciedad queden retenidas en el filtro. De esta forma, las bacterias que había en la arena del filtro pasan a la piscina (Figura 2).

Si se añade una gran cantidad de cloro al agua está claro que las bacterias que no estén protegidas por este gel morirán en cuanto hagan contacto con el cloro. Pero intentar resolver el problema del biofilm y de las impurezas disueltas en el agua solo a base de cloro, además de ser ineficaz, genera otros problemas añadidos, como son el enrojecimiento de los ojos, las dificultades respiratorias, la irritación en la piel y el desagradable olor a cloro.
Todos estos aspectos solo son síntomas de algo mucho más grave que viene provocado por el exceso de cloro y que es la formación de los tóxicos subproductos de desinfección: las cloraminas y los trihalometanos, muy volátiles, agresivos y nocivos para la salud.
Entonces, ¿cuál es la solución? ¿cómo se pueden eliminar las bacterias y la contaminación del agua sin dañar a la salud ni tampoco al medio ambiente?
Las bacterias son microorganismos que, como problema biológico, necesitan de una respuesta biológica para eliminar su hábitat y los nutrientes que las alimentan
Solución biológica
Las bacterias son microorganismos y, por ello, son un problema biológico. Y los problemas biológicos necesitan respuestas biológicas. La solución se apoya en dos elementos clave:
- Eliminar el sustrato o hábitat en el que las bacterias se puedan depositar.
- Eliminar los nutrientes de los que las bacterias se van a alimentar.
En relación al primer paso, las bacterias desaparecerán si no tienen un sustrato en el que crecer, ni alimento para desarrollarse. Para poder eliminar el sustrato es necesaria la mejor filtración con el medio filtrante adecuado. Existen muchos medios filtrantes en el mercado ampliamente testados y probados. Según un estudio realizado por el Institut de la Filtration et des Techniques Séparatives, en el que se comparan la mayoría de medios filtrantes de uso en piscinas, aunque todos parezcan similares o que están hechos del mismo material, no todos los medios filtrantes tienen los mismos rendimientos (Figura 3).

Es esencial contar con un medio filtrante que no se contamine y que retenga en el filtro todas las partículas, hasta las más pequeñas, evitando que entren en el vaso de la piscina. Por ello, para este paso, PS-Pool recomienda la sustitución de la arena del filtro por un medio activado y biorresistente como el medio filtrante AFM ng, que retiene y elimina el 95% de las partículas de 1 micra sin contaminarse (Figura 4).

El segundo paso es eliminar aquello de lo que se nutren a las bacterias y algas, que son los fosfatos. Los fosfatos llegan a la piscina gracias al viento, que arrastra restos de suciedad, y también a través de los bañistas. Si se consigue que esos fosfatos desaparezcan, las algas y las bacterias ‘morirán de hambre’ y desaparecerán. Mediante una coagulación y floculación adecuadas se consigue que las pequeñas partículas se agrupen formando flóculos de mayor tamaño, los cuales serán fácilmente retenidos en el filtro y eliminados al desagüe. Para PS-Pool este proceso se realizará con éxito si se utiliza el producto APF inyectado en un mezclador estático ZMP, lo que consigue extraer del agua hasta partículas de 0,1 micras y gran parte de la materia orgánica disuelta como, por ejemplo, la urea, que consume mucho cloro.
Por último, conviene recordar que el agua en movimiento tiene menos crecimiento biológico y, por ello, la filtración debería realizarse las 24 horas. Cuanto más pequeña es la piscina y más alto el aforo de bañistas, mayor tiene que ser la recirculación. También ha y que tener en cuenta que cuanto más caliente es el agua mayor debe de ser la recirculación, ya que crecimiento biológico se duplica cada 5 ºC. Por ejemplo, una bacteria después de 10 horas se multiplica por 16; sin embargo, esa misma bacteria después de 10 horas pero a 30 °C se convierte en 500.000. Esto demuestra el riesgo de bacterias que existe en las piscinas de agua caliente y en los spas y la importancia extraordinaria que en estos casos tiene realizar un buen tratamiento del agua para impedir su proliferación.
Conclusión
Las bacterias pueden estar presentes tanto en el agua de la piscina como en los distintos elementos que conforman el equipamiento de la piscina, como rejillas o filtros. Es importante realizar un correcto tratamiento del agua para evitar la proliferación de estos microorganismos, apostando por eliminar tanto el hábitat en el que crecen como los nutrientes con los que se alimentan. Y mejor desde un enfoque biológico a un tratamiento exclusivamente químico.

Cómo evitar la aparición de algas negras en la piscina
Las algas son organismos acuáticos de los que pueden diferenciarse varios tipos: algas verdes, algas amarillas y algas azul-verdes o negras, que son cianobacterias. Los tipos de algas que pueden sobrevivir en una piscina tratada con cloro son especialmente complicados, ya que, si se dan las condiciones propicias, pueden reproducirse y multiplicarse en muy poco tiempo. Tanto las algas verdes como las algas amarillas flotan en el agua, y, aunque se pueden adherir a las paredes, se eliminan con facilidad. Las algas verdes son las más comunes. Las algas amarillas se parecen mucho a las verdes, pero su crecimiento es más lento.
Las algas negras no flotan, sino que se adhieren a las superficies de la piscina y, en realidad, no son algas sino bacterias (cianobacterias) con pigmentos fotosintéticos. Este tipo de algas, aunque no son patógenas, pueden ser tóxicas y están relacionadas con algunas enfermedades neurológicas y reacciones de sensibilidad cutánea. Por eso, la presencia de algas negras en una piscina no solo es antiestética, sino que el contacto con ellas puede ser peligroso. Una cianobacteria común en las piscinas es la Phormidiacea, de la que hay muchas especies diferentes. La bacteria forma cadenas que dan la apariencia de manchas negras sobre el hormigón y el gresite y especialmente en la lechada del gresite.
Debido a su tamaño microscópico, cuando las algas negras son apreciables a simple vista significa que ya hay millones de ejemplares en la piscina. La lechada entre los azulejos, los propios azulejos que han sido corroídos por sulfatos, el hormigón y la capa de gel en la fibra de vidrio son todos ellos microporosos y, por eso, las bacterias vivirán no solo en la superficie sino también dentro de ella. Limpiar la superficie con un cepillo no eliminará la bacteria. Estas algas solo desaparecerán de forma superficial, pero volverán a aparecer muy rápidamente debajo de la superficie. El cloro puede ser efectivo, pero solo si se utiliza en una concentración muy alta. Sin embargo, la bacteria se hará resistente y volverá a aparecer de nuevo. La clave es la cantidad de desinfectante utilizado y la calidad del agua. Por este motivo, la mejor solución para este problema es la prevención. Cuanto mejor sea la calidad del agua, menor será la concentración de nutrientes y si las bacterias no tienen alimento, les será muy difícil crecer y acabarán por morir.

Uno de los nutrientes esenciales para las bacterias son los fosfatos, así que si se eliminan los fosfatos prácticamente se detiene el crecimiento de las bacterias y algas. NoPhos de Dryden Aqua es un producto muy eficaz, ya que reduce la concentración de fosfatos prácticamente a cero. Es un producto líquido altamente concentrado que elimina los fosfatos que llegan a la piscina por el agua de aporte, los bañistas y la suciedad que cae al agua. Al eliminar por completo los fosfatos con NoPhos, las bacterias y las algas no podrán crecer. Por eso es un producto que mejora significativamente el rendimiento de filtración y reduce el consumo de químicos. Es un producto natural, que se puede utilizar sin riesgos tanto en piscinas, como en estanques.
Así mismo, ACO, de Dryden Aqua, actúa como un bloqueador solar para el agua. Las bacterias que crecen en la superficie de la piscina necesitan luz solar. ACO elimina algunas de las longitudes de onda que las algas necesitan y, de esta manera, ralentizan el crecimiento de las mismas. Además, ACO genera radicales hidroxilos, que son muy oxidantes y a los que las bacterias no se pueden volver resistentes.
En resumen, la solución para controlar las cianobacterias (algas negras) en las piscinas es asegurarse de que la piscina tiene la mejor calidad de agua posible. Todos los demás enfoques se basan en utilizar una gran cantidad de productos químicos de limpieza, que son tóxicos (incluyendo alguicidas que contienen cobre o incluso otros productos químicos más tóxicos). El método que propone PS-Pool Equipment (NoPhos + ACO) aborda el problema en su origen y permite que las algas sean controladas y eliminadas de una manera segura y ambientalmente sostenible.
Para más información:
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