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La sequía y el negocio de las piscinas: ¿un lobby más fuerte?

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La decisión de la Generalitat de Cataluña de prohibir el llenado de piscinas de particulares con agua dulce está impactando en el sector que se dedica a la construcción, reforma y mantenimiento, una actividad que genera un volumen de negocio de unos 1.500 millones de euros. Así lo recogen varios medios de comunicación generales, entre ellos El País y La Vanguardia, que avisan de una caída en la construcción de piscinas por culpa de las medidas antisequía en Cataluña.

La Asociación Española de Profesionales del Sector Piscinas (Asofap) presentó en su Encuentro Nacional del Sector de la Piscina y el Spa (ES-Piscina 2024), celebrado en Madrid los días 14 y 15 de febrero, un nuevo estudio dedicado a la demanda de nueva construcción de piscinas unifamiliares en España para los años 2024 y 2025. Según este estudio, existen buenas perspectivas para la construcción de nuevas piscinas, que se cifran en unas 48.000 unidades. A grosos modo, el 80% de ellas están previstas en viviendas ya existentes con espacio para ello; y el otro 20% en viviendas de nueva construcción. De estas 48.000 nuevas piscinas, unas 3.300 deberían construirse en Cataluña hasta 2025. Una cifra que seguramente será menor a causa del plan antisequía de la Generalitat, cuyas medidas están poniendo en alerta al sector, que no ceja de reiterar que “aunque aparentemente pueden parecer acertadas, los datos demuestran ser equivocadas”. Y ya no solo se trata de no dejar llenar los vasos con agua de red, sino también de no conceder licencias de obras para la construcción de piscinas mientras dure el estado de emergencia por sequía”.

En este sentido, Grupo HydroSud, ante la inquietud de las diversas empresas afiliadas al grupo por la situación actual de prohibición de llenado de piscinas, derivada del actual estado de emergencia por sequía en diversos territorios, ha manifestado en un comunicado su desacuerdo con las medidas que está llevando a cabo la administración catalana y con algunas de las desafortunadas declaraciones del conseller de Acción Climática, David Mascort i Subiranas. Así mismo, considera que existen diferentes acciones puntuales y de emergencia que podrían llevarse a cabo, las cuales no afectarían ni contribuirían a la sequía de las zonas que se encuentran actualmente en estado de emergencia, permitiendo así que un sector tan importante como es el de las piscinas, pueda seguir trabajando y no quede paralizado.

El grupo comprende que “en el contexto actual, garantizar las reservas de agua potable para el consumo y uso humano (directo o indirecto a través de los sectores de la agricultura o ganadería, por ejemplo) es primordial, pero también lo es tener en consideración al sector de piscinas, y las devastadoras consecuencias que las medidas adoptadas por la sequía puedan provocar al mismo, a todas las empresas, profesionales y empleados que gracias al mismo sobreviven”. Porque esta afectación es extensible de manera directa e indirecta a otros sectores, uno de ellos el turismo, siendo este uno de los principales motores de la economía de nuestro país. Las restricciones actuales no solo se están enfocando hacia la construcción de nuevas piscinas, sino también sobre todas las renovaciones, reparaciones y mantenimientos del parque de piscinas existentes en el país, incluyendo piscina privada y piscina pública (hoteles, campings, turismo rural, etc.).

Tanto Grupo Hydrosud como la patronal Asofap insisten que el sector de la piscina representa un volumen de negocio de unos 1.500 millones de euros, siendo un contribuyente neto al PIB. Además, gracias a los avances en el sector a lo largo de los últimos años las piscinas son altamente eficientes en el consumo y uso del agua, utilizando mucho menos agua de lo que aún se cree. Según datos propios, el agua de todas las piscinas de España apenas representa el 0,11% del agua total del país. Y el consumo de agua de las piscinas en España supone apenas el 0,5% del agua suministrada. Por lo tanto, algo insignificante dentro del consumo global de agua. Asofap lleva tiempo explicando a la administración pública que limitar el funcionamiento de las piscinas no tienen ningún impacto relevante en el ahorro de agua. Pero sí un gran impacto negativo, puesto que el cierre de piscinas supone eliminar todos los efectos positivos de las piscinas en términos de salud y relaciones sociales, son olvidar los términos económicos.

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Propuestas realistas

En su manifiesto, Grupo HydroSud ofrece las siguientes propuestas:

Las piscinas pueden llenarse con agua de mar sin que esta esté conectada a la red general de desagües. Para ello, existen soluciones como la filtración por filtro de cartucho, crear un circuito de agua cerrado, o bien la opción de evacuar el agua necesaria por vía de desagües pluviales evitando la conexión al alcantarillado.

  • Las piscinas pueden llenarse con agua dulce transportada mediante cubas preparadas al efecto, proveniente de aguas desalinizadas, aguas de pozos y/o minas, ríos, etc., de zonas o incluso países donde no exista la escasez de agua ni esté declarado el estado de emergencia por sequía. Los gastos derivados del llenado por esta vía serían siempre a cargo del profesional o consumidor final obviamente, y no existiría perjuicio alguno en el consumo de agua de las zonas declaradas en estado de emergencia por sequía. “Consideramos que es una lógica y aceptable solución, viable y a la vez respetuosa con el estado de emergencia. La administración viene impidiendo dicha solución, no existiendo motivación legal alguna para ello. En la actualidad, y como solución a corto plazo para permitir al sector de piscinas seguir con su actividad sin perjudicar los legítimos intereses del bien común, es incomprensible como por parte de determinada administración no se permite el llenado de piscinas con agua dulce proveniente de estas otras zonas sin restricciones. Cuesta entender que no se permita utilizar el agua del río Ebro por ejemplo, cuando en estos momentos existe un aumento de su caudal que acaba desembocando grandes cantidades de agua dulce al mar, mientras en zonas de Cataluña se viven un preocupante episodio de sequía. El plan especial de actuación en situación de alerta y eventual sequía de la Generalitat de Catalunya, únicamente se aplica en las cuencas internas de Cataluña. Las cuencas vinculadas al Ebro están administradas por la Confederación Hidrográfica del Ebro, una entidad dependiente del Estado español. Y, en este sentido, en el Plan de Sequía vigente, de 2018, no consta una prohibición general para el aprovechamiento del agua del Ebro, ni se establecen restricciones en este sentido.
  • En algunos casos y en circunstancias especiales, existe la posibilidad de construir piscinas sin necesidad de proceder al llenado de agua, a la espera de lluvias, la normalización de la situación y/o suspensión del estado de emergencia por sequía. Por ello, que los ayuntamientos denieguen la concesión de licencias para la mera construcción de piscinas, como ya ha ocurrido en algún caso en Cataluña (Palafrugell), supondría una peligrosa arbitrariedad de la administración que en nada favorece a la reversión de la sequía. Construir una piscina puede no implicar su llenado. En este punto, Grupo HidroSud expresa “su disconformidad con la medida que contempla la prohibición del llenado de piscinas, así como con las declaraciones de David Mascort que invita a los ayuntamientos de decretadas en emergencia de sequía, que secunden y sigan con el ejemplo del ayuntamiento de Palafrugell, denegando así la concesión de cualquier licencia de construcción de piscinas durante al menos un año”. El grupo insiste en que esta medida es del todo arbitraria, inaceptable e inasumible para todo el sector de piscinas. “La misma implicaría la completa paralización de nuestro sector, e indirectamente de otros muchos otros, en especial, el del turismo. Y todo, cuando existen otras opciones, realistas, que pueden evitar el declive y cierre de nuestro sector”, afirman. “El conseller declara que un usuario final y particular puede permanecer durante un cierto periodo de tiempo sin piscina, y evidentemente así es, pero lo que en ningún momento valora es cómo dicha drástica y no debatida decisión, de no conceder licencias para la construcción de piscinas, puede afectar al colectivo (en el sentido más amplio) del sector de la piscina, pudiendo provocar el cierre de empresas, el despido de sus trabajadores, la pérdida de todas las inversiones en material y maquinaria realizadas, etc.”, añaden.

Más allá de las piscinas de uso particular, Asofap también pone su atención a las piscinas del sector turismo, con datos. En el caso de los hoteles, el consumo de agua de la piscina es entre el 1% y el 2% del consumo total de agua del hotel. El consumo de agua de un hotel se divide esencialmente entre las duchas (hasta el 70%) y la lavandería. A la vez, la piscina en un hotel es un elemento esencial para atraer al huésped. Los turistas, nacionales y extranjeros, quieren hoteles y campings con piscina. Y por supuesto en zonas interiores. “Que estos establecimientos no puedan ofrecer la piscina significa una pérdida gravísima de clientes, e incluso el cierre del establecimiento, porque sin un mínimo de huéspedes el establecimiento no es rentable. El sector hotelero y de los alojamientos turísticos genera anualmente en la economía española casi 200.000 millones de euros. Estos son ingresos y empleos en el sector turístico y en muchos otros relacionados, que generan unos importantes ingresos a la Hacienda Pública, que sirven para financiar los servicios públicos”, señalan desde la patronal.

Y añaden: “Si a alguien le parece que estos argumentos no son suficientes para justificar que Asofap defienda y apoye el sector hotelero y de los alojamientos turísticos para que puedan usar sus piscinas, tenemos otro indiscutible y que se trasladó especialmente a las administraciones públicas en las últimas semanas. Los establecimientos turísticos en Cataluña y Andalucía deben tener un plan de gestión del agua para que su consumo total se sitúe en los límites establecidos por los planes de sequía.  Por eso en esos establecimientos debe permitirse el funcionamiento normal de las piscinas. Y ya será cada establecimiento que decidirá como gestiona la distribución interna de los consumos, para cumplir con los límites de consumo global de agua de la instalación”.

En este sentido, existe el ejemplo de Baleares. El Clúster de Empresas Químicas de Baleares (CLIQIB) estima que las más de 75.700 piscinas que hay en las islas (72.000 particulares, más 3.700 públicas, de las cuales unas 2.100 son turísticas) representan menos del 0,5% del agua total consumida en el archipiélago, por lo que ante la situación de falta de agua aplicar restricciones en estas instalaciones “no tendrá efectos positivos significativos porque consumen poca agua”. Según el CLICIB, “las piscinas son unas de las instalaciones más eficientes en términos de ahorro de agua, puesto que cuentan con un circuito cerrado donde el agua recircula para limpiarse, lo cual permite que se pueda mantener durante largos periodos de tiempos. La renovación de agua a las piscinas turísticas es de menos de 1 hm³ por temporada, una cifra que se puede reducir si se aplican soluciones a la evaporación y a la limpieza de filtros, entre otros”. En el mismo sentido, el CLIQIB pide a Gobierno balear, consejos y ayuntamientos implicados en el ciclo del agua tomar decisiones basadas en datos reales. Entre estos datos destaca que actualmente las fugas de agua a través de las canalizaciones representan en Baleares un 25% y solo se está utilizando el 31% de la capacidad de las desaladoras. “Si se aprovechara toda el agua de la que se dispone -ya sea extraída o producida- y la calidad del agua proporcionada fuera óptima, no serían necesarias las restricciones, no se perdería agua de desecho y mejoraría la capacidad de los acuíferos”, señalan.

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Grupo de presión

Asofap, como patronal del sector, ya ha solicitado a los gobiernos catalán y andaluz que las medidas de gestión del agua por sequía se adecuen a la realidad de los consumos, su impacto económico, y que contemplen todas las soluciones factibles y viables para garantizar la mayor disponibilidad posible de agua para los diferentes usos. Por un lado, comparte las peticiones que la patronal catalana intersectorial Foment del Treball hizo al ejecutivo catalán sobre medidas para la gestión del agua, donde se pone de manifiesto el escaso impacto de las piscinas en el consumo global de agua, y el enorme valor que aportan al sector de los hoteles y los alojamientos turísticos, que cada año dejan miles de millones en la economía del territorio, ayudando así a pagar las inversiones y los servicios públicos de esa región. Medidas factibles y viables, que no rivalizan con el agua de consumo, y que serían financiadas exclusivamente por el sector privado. Y que además podrían incluso ser aprovechadas posteriormente por la administración pública para usos urbanos. Por el otro, también ha trasmitido a la dirección de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía su comprensión con la dimensión social de la piscina y de la disponibilidad de soluciones factibles y viables para garantizar el agua en el territorio.

Y Grupo HydroSud, en su comunicado, no solo solicita una mesa de dialogo con las asociaciones y patronales oficiales del sector de la piscina para poder contribuir y ayudar en la toma de decisiones que aporten y no perjudiquen en este asunto, sino también anuncia que también anuncia que procederá a emprender cuantas acciones sean necesarias y oportunas con el fin de evitar situaciones como la prohibición de llenado de piscinas, así como las generadas por el ayuntamiento de Palafrugell, y para que este actuar no sea trasladado a otros ayuntamientos o al propio gobierno autonómico. “Está en grave riesgo la supervivencia de nuestro sector, la permanencia de nuestras empresas y de los miles de trabajadores en ellas empleados, y la administración no pondera de forma proporcionada los intereses afectados, haciendo caso omiso a soluciones reales y viables como las planteadas. Cabe realizar un estudio de las mismas y proteger también a nuestro colectivo”.

Todo ello lleva a plantearse la siguiente cuestión: ¿puede y debe el sector de la piscina actuar como lobby con más fuerza ante esta situación de sequía, sobre todo en Cataluña y Andalucía?


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