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Piscinas y agua: un reto estratégico para la industria turística en un verano exigente

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Por:  Redacción Piscinas Hoy.

Las piscinas constituyen uno de los principales elementos de valor de la oferta turística, pero también uno de los puntos en los que se hace más visible la necesidad de avanzar hacia una gestión eficiente del agua. Hoteles, resorts, parques acuáticos y grandes complejos de ocio concentran una elevada demanda durante los meses de mayor ocupación, lo que convierte la disponibilidad, calidad y tratamiento del recurso en factores esenciales para garantizar la continuidad de la actividad turística. Ahora que finaliza el verano, cabe destacar el esfuerzo de las compañías especializadas en la gestión del agua en el sector turismo, como Sitra, que recupera más de 30 millones de litros de agua cada año en estas instalaciones, marcan el futuro de la industria.

La actividad turística en España en verano de 2026 volverá a estar marcada por máximos históricos, gracias al aumento de las llegadas y del gasto turístico. Pero tras las piscinas, los espectáculos, las habitaciones de hotel, los restaurantes y las grandes instalaciones recreativas existe un recurso que condiciona la experiencia y la propia continuidad de la actividad: el agua. Hay que tener en cuenta que en destinos turísticos intensivos en agua, el consumo por visitante puede llegar a multiplicar por seis el de un residente.

En este escenario, la piscina deja de ser únicamente una instalación de ocio para convertirse también en un espacio donde aplicar estrategias de eficiencia, control y reutilización. La recirculación continua, la filtración, el control del pH y la monitorización en tiempo real de parámetros como la turbidez, la temperatura o los tiempos de recirculación permiten mantener la calidad del agua y detectar posibles desviaciones, fugas o consumos innecesarios. A ello se suma la reutilización de recursos hídricos procedentes de otros procesos, una tendencia que está ganando peso en grandes instalaciones turísticas y que permite reducir el consumo de agua de red y la dependencia de fuentes externas.

El reto, por tanto, no pasa por limitar el papel de las piscinas en la experiencia turística, sino por hacerlas más eficientes y sostenibles. En un contexto de creciente presión sobre los recursos hídricos, la gestión inteligente del agua se incorpora ya a la propia competitividad de hoteles, parques acuáticos y resorts. Buena parte de esta transformación se produce fuera de la vista del visitante, pero resulta fundamental para que el turismo pueda seguir creciendo sin que aumenten en la misma proporción su consumo de agua, su impacto ambiental y sus costes operativos.

La verdad es que el turismo se enfrenta a una creciente presión para gestionar mejor este recurso. El impulso europeo a la eficiencia hídrica y el Real Decreto 1085/2024, que refuerza su reutilización en España, aceleran este cambio. En este escenario, el recurso se empieza a abordar desde una visión sostenible que va de la mano de objetivos relacionados con la reducción del consumo de red, la reutilización del recurso, el evitar pérdidas y la disminución de la dependencia de fuentes externas.

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El papel de las empresas tecnológicas

En este contexto, compañías como Sitra, especializada en soluciones tecnológicas para la gestión eficiente y sostenible del agua en este sector, trabajan junto a hoteles, parques acuáticos, resorts y grandes espacios de ocio para responder a necesidades muy diferentes, desde asegurar el suministro y la calidad del agua hasta depurarla, regenerarla y devolverla al ciclo para nuevos usos. De esta forma lo explica Ricardo Sáez, director general de esta firma: “El turismo necesita avanzar desde el ahorro hacia una gestión verdaderamente inteligente del agua. No se trata solo de consumir menos, sino de recuperar el agua cuando sea posible y asegurar la calidad y el abastecimiento con el menor coste operativo”. Tal y como lo resume Sáez, “estamos ante un sector en el que sostenibilidad y eficiencia económica ya forman parte de la misma decisión”.

Llevado a la práctica, esta visión se traduce en la reducción de rechazos generados en los sistemas de tratamiento de agua de aporte; en la recuperación de agua en parques temáticos y acuáticos destinada al riego de zonas verdes de estas instalaciones; en la depuración de más de 500 m3 diarios de agua en grandes superficies de ocio nocturno destinada, por ejemplo, a la limpieza de los aseos; o en tecnologías punteras que permiten garantizar el abastecimiento, acondicionando el agua disponible, cuando el caudal de red resulta insuficiente en grandes resorts.

 

El reto de garantizar agua de calidad a miles de bañistas

Hablar de verano y de agua implica hablar de piscinas. Por ejemplo, de hoteles supervisados permanentemente por firmas como esta, cuyo trabajo se centra en garantizar la calidad y seguridad del agua, pero también en evitar fugas, tratamientos desajustados o consumos innecesarios durante los meses de mayor ocupación. A nivel técnico, todo esto se traduce en modelos de recirculación continua, tecnologías de filtración que reducen la turbidez, sistemas para la corrección y el control del pH, y herramientas digitalizadas que monitorizan a tiempo real parámetros clave como la turbidez, la temperatura o el tiempo de recirculación.

El reto es mantener la calidad, pero sobre todo hacerlo de forma constante. La prueba está en Aquarama, parque acuático de referencia de la costa mediterránea y en la que le gestión eficiente del agua convive con una demanda muy concentrada. Sitra ha aportado su experiencia en este tipo de instalaciones, un trabajo que desde la compañía relacionan directamente con la permanente monitorización: “Proyectos de esta escala requieren una gestión constante y precisa, capaz de adaptar cada proceso a la afluencia real de la jornada. La tecnología nos permite monitorizar los parámetros, anticipar desviaciones y generar alertas que hacen el tratamiento más seguro”, explica Sáez.

De hecho, según reconocen desde Sitra, el reto de muchos complejos turísticos comienza incluso antes de todo ese proceso: consiste en disponer de un caudal suficiente y con la calidad necesaria para atender todas las necesidades de la instalación: “Empleamos tecnologías como la ósmosis inversa para lidiar con las limitaciones de suministro que habitualmente se convierten en un cuello de botella para la actividad de los complejos en periodos de máxima ocupación”, explica Ricardo Sáez.
De esta forma, la reutilización y el aprovechamiento de recursos hídricos que no se podrían utilizar en condiciones normales se ha convertido en un pilar dentro del sector, con actuaciones que Sitra desarrolla en complejos turísticos de gran dimensión, entre ellos Magic World (la nueva Marina d’Or).

Pero la gestión del agua en esta industria va más allá, y es que también implica la prevención de la legionella (bacteria presente en medios acuáticos) o el tratamiento de aguas residuales antes de su vertido a red. Una especialización que también llega a los rincones más inesperados de la industria turística: “La gestión del agua en esta industria nos ha llevado hasta emplear tecnología de ultrasonidos para controlar la aparición de algas en estanques de parques zoológicos”, apunta Sáez, refiriéndose a la versatilidad de necesidades de abastecimiento que presenta este sector.

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La reutilización que cambia las reglas del sector

La reutilización es una de las principales palancas de esta transformación. El mejor ejemplo está en uno de los referentes del turismo cultural y de ocio en España como es Puy du Fou España, cuyo sistema de depuración y regeneración diseñado por Sitra ha permitido recuperar en un año alrededor de 22.000 m3 de agua y devolver a cauce más de 6.000 m3 de agua depurada.

Se trata de un modelo circular que ya empieza a extenderse a actividades tradicionalmente menos asociadas con la reutilización, como es la industria del ocio nocturno. Solo en proyectos desarrollados por esta compañía para este tipo de instalaciones, se depuran ya más de 500 m3 de agua diarios, que se reutilizan para uso interno.

 

Conclusión

Bajo piscinas, jardines, alojamientos, espectáculos y pistas de baile opera una infraestructura hídrica cada vez más avanzada, llamada a garantizar que el turismo pueda seguir creciendo sin que lo hagan en la misma medida su consumo de agua, su impacto ambiental y sus costes. Normalmente, esta transformación sucede fuera de la vista del visitante, pero no deja de hacerse, sobre todo en verano. En el exigente verano de 2026, y los que quedan por venir, gestionar cada gota de forma inteligente deja de ser una opción para convertirse en parte esencial de la experiencia turística.


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