Pool Horizons acerca la simbiosis energética entre piscinas y centros de datos
Pool Horizons, la iniciativa internacional del sector de la piscina que funciona como un foro abierto para analizar y poner en valor el papel de las instalaciones acuáticas en la sociedad, describe como ejemplo best in class el proyecto del Exmouth Leisure Centre, en el sur de Inglaterra, que ha incorporado una solución que aprovecha el calor residual generado por un centro de datos para contribuir al calentamiento de su piscina. La iniciativa, desarrollada por Deep Green, especializada en la reutilización del calor procedente de infraestructuras digitales, plantea una vía para reducir el consumo de combustibles fósiles en instalaciones acuáticas y avanzar hacia modelos energéticos más sostenibles.
Los centros de datos son infraestructuras esenciales para el funcionamiento de tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica y numerosos servicios digitales. Sin embargo, sus equipos informáticos generan grandes cantidades de calor durante su funcionamiento, que habitualmente debe disiparse al ambiente mediante sistemas de refrigeración. El planteamiento de Deep Green consiste en recuperar ese calor y darle un uso útil antes de que se pierda.
En el caso del Exmouth Leisure Centre, el centro de datos está instalado en el propio complejo deportivo y su calor residual se utiliza para aportar energía térmica al sistema de calentamiento de la piscina. De esta forma, se reduce la demanda de las calderas de gas convencionales, con el consiguiente ahorro energético y disminución de las emisiones de carbono asociadas a la climatización del vaso.
La solución adquiere especial relevancia en un contexto en el que el coste energético constituye uno de los principales desafíos para la explotación de las piscinas públicas. En el Reino Unido, el incremento de los precios de la energía ha contribuido al cierre de más de 380 piscinas públicas desde 2010, según los datos recogidos en el proyecto. Al mismo tiempo, el agua de las piscinas suele mantenerse a temperaturas superiores a los 28 °C, lo que implica una demanda energética constante, especialmente en instalaciones cubiertas.
Recuperar el calor de los equipos informáticos
El principio tecnológico se basa en aprovechar que prácticamente toda la energía eléctrica consumida por los equipos informáticos termina transformándose en calor. Algunas estimaciones apuntan a que hasta el 97% de la energía que entra en un ordenador acaba disipándose como calor residual. En lugar de evacuarlo directamente a la atmósfera, este calor puede recuperarse y transferirse a otros sistemas que requieran energía térmica.
La propuesta abre, además, una perspectiva interesante para la ubicación de los centros de datos. Frente al modelo tradicional, asociado principalmente a grandes instalaciones industriales, estas infraestructuras podrían integrarse en edificios y equipamientos situados dentro de los propios núcleos urbanos, convirtiendo el calor residual en un recurso energético local.
Más allá del caso concreto de Exmouth, esta experiencia pone de manifiesto el potencial de la recuperación de calor residual como estrategia energética para las instalaciones acuáticas. La integración de centros de datos con piscinas podría convertirse en una fórmula de economía circular capaz de reducir consumos, emisiones y costes operativos, al tiempo que transforma un subproducto de la actividad digital en un recurso útil para la comunidad.

